Leemos esta semana que D´s le indica a Noaj construir un arca para salvarse junto a su familia del diluvio. En ningún momento el texto nos menciona la intención de Noaj de salvar al resto de la humanidad. Tenemos que ahondar en comentarios y midrashim para ver que Noaj intentó comunicar la voluntad divina pero no fue escuchado.
Si nos quedamos con la primera
idea, Noaj era un egoísta. En cambio, si nos adentramos en la historia vemos
que no fue tan así.
¿Cuántas veces somos
influenciados por nuestra primera impresión de las cosas? Tenemos el dicho que
dice “la primera impresión es lo que cuenta” pero para este caso sabemos que no
es así.
¿No te pasó muchas veces que
prejuzgaste a una persona sin saber cuál era el trasfondo de lo que le estaba
ocurriendo? Noaj, caminaba con D´s. Excelente. Para su época era un tzadik. Pero
nos queda, a priori, el sabor amargo de que podría haber hecho más. Sólo
después de una segunda impresión comprendemos la clase de persona que era.
Y por si esto fuera poco, siempre
se lo compara a Noaj con Abraham. Abraham que se le planta a D´s antes de las
destrucciones de Sodoma y Gomorra.
Este tipo de comparaciones me recuerda
a una que hay en la actualidad: ¿quién es mejor: Maradona o Messi? La necesidad
de comparar a una persona con la otra hace que se quite de foco compararla con
algo que merezca ser comparado. ¿Noaj era buena persona o mala? Lo comparamos
con la bondad y maldad. ¿Noaj era mejor o peor que Abraham? Ahí entran en juego
elementos subjetivos que podrían determinar la respuesta. Así como Maradona fue
el mejor jugador de una época, Messi lo es de otra. Noaj fue una persona
elegida por D´s en una época y en otra eligió a Abraham. No pensemos en demasía
porque perdemos el eje en disfrutar lo que se nos presenta.
Quiera D´s que este Shabat no
seamos tapados por las aguas de las primeras impresiones y nos tomemos un poco
más de tiempo antes de sacar conclusiones apresuradas.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario