viernes, 7 de febrero de 2025

Beshalaj 5785

¿Cuántas veces sentimos que las fuerzas nos abandonan y queremos bajar los brazos? ¿Cuántas veces necesitamos ayuda y pedimos a gritos que resultan sordos a los oídos de quienes nos rodean?

Moshé tuvo en Aarón y Jur el sostén que mucha gente no tiene nunca en su vida. Ellos mantuvieron en alto los brazos de Moshé cuando él sentía que las fuerzas lo abandonaban.

¿Cómo saber cuándo otro nos necesita y no es sólo un aprovechamiento para tomar un descanso de las tareas que lo agobian? Con la empatía. Si logramos comprender los sentimientos y emociones de quienes nos rodean sabremos con certeza en qué momento nos necesitan y en qué momento nos usan.

¿Y si sentimos que nos usan como reaccionamos? Debemos ser lo suficientemente políticos para decir que no pero mirando de reojo la realidad circundante de quien osa subestimar nuestra solidaridad porque seguramente en algún momento será una necesidad insoslayable.

Toda persona que solicita ayuda, sea sincera o no, tiene un problema. Si la ayuda es sincera es porque realmente la necesidad es verdadera, pero si así no lo fuera, tal vez necesite otro tipo de ayuda.

Moshé no solicitó ayuda per sé pero sus gestos y su cansancio hablaron por él. Si bien la ayuda recibida fue a raíz de la necesidad de concretar un fin superior, destruir el ejército de Amalek, no deja de ser ayuda.

¿Qué hubiera ocurrido si nadie le hubiera sostenido los brazos en alto? ¿La historia sería otra? ¿Hubiera sido el fin del pueblo y de la travesía por el desierto?

Un pequeño acto de piedad hacia otra persona puede determinar el futuro de la humanidad. También es fácil decirlo con el famoso diario del día lunes, pero somos nosotros con nuestros actos quienes escribimos sus titulares. Entonces, como una frase shakesperiana ¿arriesgarnos o no? Esa es la cuestión.

Ante la duda, debemos dejar que nuestra batalla interna entre mente y pasión, la gane el corazón. Siempre que nuestros actos se hagan a raíz de nuestras intenciones más sinceras, las noticias que leeremos serán siempre positivas.

Todos somos Moshé, todos necesitamos en algún momento que nos sostengan los brazos en alto cuando la fuerza nos abandona. Si queremos que nos ayuden en esos momentos, empecemos nosotros por dar el ejemplo.

Quiera D´s que este Shabat seamos más empáticos con nuestros seres queridos y levantamos sus brazos para que triunfen en sus batallas y puedan llegar a su tierra prometida.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein 

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