¿Cuántas veces sentimos que las fuerzas nos abandonan y queremos bajar los
brazos? ¿Cuántas veces necesitamos ayuda y pedimos a gritos que resultan sordos
a los oídos de quienes nos rodean?
Moshé tuvo en Aarón y Jur el sostén que mucha gente no tiene nunca en su
vida. Ellos mantuvieron en alto los brazos de Moshé cuando él sentía que las
fuerzas lo abandonaban.
¿Cómo saber cuándo otro nos necesita y no es sólo un aprovechamiento para tomar
un descanso de las tareas que lo agobian? Con la empatía. Si logramos
comprender los sentimientos y emociones de quienes nos rodean sabremos con certeza
en qué momento nos necesitan y en qué momento nos usan.
¿Y si sentimos que nos usan como reaccionamos? Debemos ser lo suficientemente
políticos para decir que no pero mirando de reojo la realidad circundante de
quien osa subestimar nuestra solidaridad porque seguramente en algún momento
será una necesidad insoslayable.
Toda persona que solicita ayuda, sea sincera o no, tiene un problema. Si la
ayuda es sincera es porque realmente la necesidad es verdadera, pero si así no
lo fuera, tal vez necesite otro tipo de ayuda.
Moshé no solicitó ayuda per sé pero sus gestos y su cansancio
hablaron por él. Si bien la ayuda recibida fue a raíz de la necesidad de
concretar un fin superior, destruir el ejército de Amalek, no deja de ser
ayuda.
¿Qué hubiera ocurrido si nadie le hubiera sostenido los brazos en alto? ¿La
historia sería otra? ¿Hubiera sido el fin del pueblo y de la travesía por el
desierto?
Un pequeño acto de piedad hacia otra persona puede determinar el futuro de
la humanidad. También es fácil decirlo con el famoso diario del día lunes, pero
somos nosotros con nuestros actos quienes escribimos sus titulares. Entonces, como
una frase shakesperiana ¿arriesgarnos o no? Esa es la cuestión.
Ante la duda, debemos dejar que nuestra batalla interna entre mente y
pasión, la gane el corazón. Siempre que nuestros actos se hagan a raíz de
nuestras intenciones más sinceras, las noticias que leeremos serán siempre
positivas.
Todos somos Moshé, todos necesitamos en algún momento que nos sostengan los
brazos en alto cuando la fuerza nos abandona. Si queremos que nos ayuden en esos
momentos, empecemos nosotros por dar el ejemplo.
Quiera D´s que este Shabat seamos más empáticos con nuestros seres queridos
y levantamos sus brazos para que triunfen en sus batallas y puedan llegar a su
tierra prometida.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein
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