martes, 25 de febrero de 2025

Truma 5785

D´s ordena tomar una ofrenda de todo aquel cuyo corazón lo impulse a dar (Shemot 25:2). Es decir, lo que se le da al Creador tiene que ser por voluntad propia y no por motivos ajenos a la donación.

Mucha gente suele donar para lavar su consciencia. Tantas veces vemos como se entregan enormes sumas de dinero para conseguir una Aliá para estar más cerca de D´s. Y esas personas al bajar de la bimá continúan siendo tan porquerías como lo eran antes de subir. ¿Existe alguna forma de impedir estos actos?

Lamentablemente con las dificultades económicas que la mayoría de las kehilot transitan hoy en día resulta imposible caer en la tentación de aceptar de quienes no son kasher en su forma de actuar donaciones para permitir la continuidad de la vida judía en el lugar.

Y tenemos el caso contrario de quien no tiene nada pero sin embargo dona lo más valioso que tiene que es su tiempo y lo hace de corazón. Esa persona lo hace de corazón.

¿Y si no estamos seguros de las verdaderas intenciones de quien dona? ¿Es justo aceptar algo de quien no lo hace de corazón? Como anteriormente se mencionó en el mundo actual la premisa “cash is king” es la que determina nuestras decisiones.

La única manera de contrarrestar a quienes donan para lavarse la cabeza es conseguir suficientes personas que lo hagan de corazón, así llegado el momento se puede negar cuando no estamos convencidos del todo.

Toda nuestra vida es un acto de donación. El quid de la cuestión es si lo hacemos por conveniencia o por voluntad. Si realmente tenés voluntad de donar, hazlo, aunque sea sólo tiempo. Mira a tu alrededor y encuentra a alguna persona que se encuentra sola. Comparte unos minutos de charla. Seguramente será más reconfortante que una suma millonaria donada a una institución por el mero hecho de figurar en una placa.

D´s dio instrucciones precisas sobre el plano del Mishkan. Nosotros construimos el nuestro cada día y a veces las instrucciones no son tan claras y precisas.

D´s también definió las ropas de los Cohanim. Para servir a D´s no hay que ser zaparrastroso. La vestimenta no nos define como personas, pero la forma en que la usamos sí. Podemos no tener la mejor ropa, pero no por ello dejar de ser elegantes.

Quiera D´s que este Shabat hagamos con elegancia un acto de donación que salga desde nuestro corazón hacia alguna institución que realmente lo necesite.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

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