miércoles, 20 de agosto de 2014

Ree

Una de las mitzvot que aparecen en esta parashá es la referida a ayudar a quien lo necesite.
“No endurezcas tu corazón ni cierres tu mano contra tu hermano necesitado”.

Esto es la base de la tzedaká. La ayuda a quien lo necesita.

Pero la ayuda no tiene que hacerse porque sí. Uno debe sentir placer al hacerlo. ¿Cuánta gente dona dinero pensando que con eso lava su cabeza? Quien lo hace sintiendo placer es quien realmente entiende esta mitzva.

Ahora bien, ¿hay algo que nos obligue o nos haga brindar ayuda?

Para responder tenemos que volver a Bereshit cuando Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Dios es un dador. Nos da la vida, el aire que respiramos, nuestro sustento diario, y podemos seguir con innumerables ejemplos.

Entonces qué mejor que dar para emular la acción divina de la creación.

Cuando donamos ropa para un ropero comunitario, por ejemplo, estamos dando la posibilidad de que una persona que la necesita la use y no sienta frío. Le estamos dando la posibilidad de sobrevivir al frío. Una posibilidad de vida.

¿Hay una medida para la tzedaká?

Nuestros sabios interpretan el pasuk que habla de tomar un diezmo de todos los cultivos de semilla como la medida mínima.

Tal vez pueda parecer mucho pero recordemos que Dios no nos va a ordenar algo que nos sea desfavorable. Si nos dice que donemos un 10% seguramente nos va a recompensar con algo mayor.

Recordemos esto principalmente ahora que se acerca Iamin Noraim. Nuestras Kehilot son pequeños mundos donde hay gente que necesita nuestra ayuda.

Qué mejor que emular a Dios cuando celebramos Su Creación.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario