Bereshit. El comienzo de nuestra
historia. Y a pesar de que el alfabeto hebreo empieza con la letra Alef, la
Torá empieza con Bet, la segunda letra. ¿Por qué es así? Para responder esta pregunta
debemos buscar un Midrash que nos dice que la letra Bet es cerrada atrás,
arriba y abajo y que deja abierto el camino sólo para adelante para continuar
con su estudio.
Otro Midrash nos dice que no
empieza con la Alef porque se forma la palabra Arur, maldito, y no sería
apropiado que empiece así. En cambio la Bet forma la palabra Baruj, bendito.
Y yendo hacia adelante en la
Torá encontramos la creación de nuestro mundo. Un mundo creado en seis días y
un séptimo en el cual Dios descansó.
El hombre fue creado en el
sexto día y cuando Dios vio que no era bueno que el hombre esté sólo, recién
ahí creo a la mujer. ¿Por qué a las otras especies las creo en parejas y al
hombre no? La respuesta es que cada uno debe sentir que el mundo fue creado
como si fuéramos únicos.
Antes de crear a la mujer,
Dios le dice a Adan que puede comer cualquier fruto del bosque pero no deberá
comer de los frutos del Árbol del Conocimiento.
Adán no le transmite el
mensaje a Eva tal cual Dios se lo dijo sino que de manera sobreprotectora le
dice “No puedes tocar el árbol”.
La serpiente intuye esta
falla en la transmisión del mensaje y empuja a Eva a tocar el árbol. Lo que
continua es conocido, Eva come una manzana y le da a probar a Adán.
Adán comete otro error.
Prueba la manzana. Dios se lo había prohibido y él olvidó esa prohibición.
Dios le da una oportunidad a
Adán de redimirse y le pregunta como sabía que estaba desnudo. Adán responde
que fue porque comió de la manzana que Eva le dio. No dice en ningún momento
comí una manzana prohibida sino que le echa la culpa a Eva. Eva también se hace
la desentendida y dice que la serpiente la obligó.
Este fue el tercer error de
Adán. No asumir su culpa. No aceptar que él fue quién comió la manzana.
Por ese error de Adán de
transmitir un mensaje distinto al que le dio Dios nunca sabremos qué hubiera
pasado si Eva a pesar de tocar el árbol no hubiera probado la manzana.
Recordémoslo bien siempre
que transmitamos un mensaje. Trasmitirlo bien es como comenzarlo con la letra
Bet: no tendremos problemas en seguir hacia adelante con el sentido.
Si lo transmitimos mal o le
agregamos palabras, podremos llegar a comer de la manzana que nos expulse de
nuestro propio Jardín del Edén.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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