En la Parashá de esta semana
leemos un pasuk que lo escuchamos hasta el hartazgo cuando reclamamos justicia
por los dos atentados que castigaron salvajemente a nuestra sociedad: “Justicia justicia perseguirás”. (Deuteronomio
16:20).
Es
el reclamo que nos hacemos a nosotros mismos por permitir que actos de
corrupción generalizados avalados por una gran parte de la sociedad intente
minimizar la potencial repercusión que un fallo impartiendo verdadera justicia
generaría en un presente que está más cerca de Sodoma y Gomorra de lo que
alguna vez hubiéramos pensado.
En cierto sentido parece
redundante que la palabra justicia aparezca dos veces pero su repetición nos
enseña que la justicia siempre debe seguir impartiendo justicia. En otras
palabras para impartir justicia debemos actuar con justicia. No sería correcto
plantar pruebas para incriminar a alguien. No sería correcto usar un chivo expiatorio para calmar ansiedades
o reclamos de justicia cuando sabemos que la persona acusada es un pobre perejil.
Podemos entenderlo también
como la justicia de los hombres debe siempre estar ligada a la justifica
divina. Lo que el hombre juzga con sus tribunales debe estar emparentado con el
castigo que Dios impartiría si presidiera el tribunal terrenal.
Lo que nos distingue del
resto de los seres vivos es la capacidad de distinguir entre el bien y el mal.
Esto es una consecuencia de haber comido del fruto del Árbol del Conocimiento.
Es un buen ejercicio para nuestra mente imaginarnos que hubiera pasado si
todavía estuviéramos en el Gan Edén. ¿Existiría la injusticia?
Tampoco es casualidad que
esta Parashá se lea en durante el mes de Elul donde hacemos un balance de todo
lo hecho durante el año y buscamos a través de los selijot la persecución de
nuestra propia justicia.
En el judaísmo no tenemos
intermediarios para confesar nuestros pecados. Nuestros malos actos son
comunicados directamente a Dios. Es nuestra propia justicia la que persigue justicia.
Aprovechemos que estamos en
un excelente período para aprovechar los Selijot Comunitarios. Tener estos
momentos en comunidad pueden paliar algunas injusticias cometidas
individualmente.
Así como pedimos por la
pronta reconstrucción del Beit Hamikdash debemos reclamar por el pronto
esclarecimiento de los atentados que mancharon de sangre a nuestra sociedad.
Sólo así podremos dejar de pedir a gritos: “Justicia justicia
perseguirás”.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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