martes, 19 de diciembre de 2017

Vaigash

“¡Yo soy Iosef! ¿Todavía vive mi padre?”. (Bereshit 45:3).

Iosef mide sus palabras porque lo que busca no es echarle en cara a sus hermanos lo que le habían hecho. Lo que sugiere con estas palabras es que ellos se den cuenta del daño que habían causado. «Yo soy Iosef, si soy yo, al que tiraron a un pozo vacío, al que vendieron a los egipcios y lo dejaron librado a su suerte». O en un lenguaje más coloquial sería «Macho, me mandaste al matadero pero volví. Cero rencor brother».

No hay peor culpa que la que se echa uno mismo. Iosef que se había convertido prácticamente en el amo y señor de Egipto era lo suficientemente astuto para comprender cómo manejarse ante situaciones difíciles. No era sólo un interpretador de sueños sino también un interpretador de la realidad. Traslado con sólo decir su nombre el dedo acusador a la mano de sus hermanos.

¿Qué fue lo que hizo que Iosef interpretara este sentimiento de culpabilidad en sus hermanos? Cuando escucha de Iehudá decirle que su padre sufriría por la pérdida de Binyamin.

Si entendía que Yaakov iba a sufrir entonces Iehudá había recapacitado.

Y la pregunta de si Yaakov vivía es más una sorpresa que una averiguación en sí. Ya con las palabras de su hermano sabía que estaba vivo pero quería escucharlo nuevamente.

Yaakov en ningún momento reprende a sus hijos por lo que hicieron. Iosef tampoco lo hace. O por lo menos no es mencionado en la Torá. El Talmud (Sotá 10) nos enseña que “es preferible ser consumido por las llamas, antes que avergonzar a otra persona en público”.

Pero parece que todos le tenemos miedo al fuego. Nos olvidamos que al avergonzar a otro no estamos sino haciéndonos más mal que a quien recibe las palabras.

A veces las palabras sobran. A veces una mirada es más efectiva. Es preferible que nuestro fuego interno se apague a través de la oración y del agradecimiento a Di-s.

Nosotros no somos Iosef pero podemos decir a nuestros hermanos: “Heme aquí, ¿está vivo aquello que me legó mi padre?”

Tomate unos minutos este Shabat para meditarlo.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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