Parte del texto que leemos esta
semana hace mención a la enfermedad tzaraat. Vulgarmente se le dice lepra, pero
es un concepto equivocado ya que la lepra es una enfermedad física y la tzaarat
es una enfermedad espiritual.
Para la lepra se iba al médico
mientras quien determinaba si era tzaarat era el Cohen.
¿Por qué se manifiesta como una
mancha en nuestra piel? ¿Qué hace que sea visible?
En primer lugar, la piel es el órgano
más extenso que tiene el ser humano y el que está en toda su extensión en
contacto con el “mundo exterior”. En segundo lugar, las manchas son forma en
que se tiene en demostrar que estamos “podridos” por dentro. Haciendo una
analogía tenemos el frasco más lindo del mundo, pero dentro lleva veneno. La
única forma de saber que hay ahí es por la marca que lleva en el exterior.
Uno lo de los causales de esta
enfermedad era (y es como veremos adelante) hablar lashón hará. ¿Tan grave es
esta actitud? De acuerdo al Talmud Di-s creó al hombre con una boca y dos oídos
para que escuchar el doble y hablar la mitad. Así que, si derrochamos una
capacidad otorgada por nuestro Creador, en hablar mal de alguien, ciertamente
estamos en contra de Su Voluntad.
Dicen que las palabras se las lleva
el viento, pero quedan marcadas en la pesona que las recibió. Así también queda
la marca en quien habló lashón hará.
El castigo por la misma era el
aislamiento. Estar sólos nos debe hacer recapacitar sobre nuestras conductas. Sobre
nuestros sentimientos y emociones que nos hacen transitar por el camino errado.
En nuestros días el castigo de la
tzaarat, como mancha en la piel, ha desaparecido, pero no así sus
consecuencias. Hablar mal de alguien implica automáticamente una exclusión sea
en forma explícita apartando a la persona o implícita no escuchando más lo que
dice.
Bajándolo a la realidad sería como
estar en un grupo de whatsapp y hablar mal de uno de sus integrantes. Si bien
ahora existe la posibilidad de borrar ese mensaje, seguramente seríamos
borrados por el administrador o algún otro miembro nos bloquearía.
El lashón hará también se manifiesta
en nuestros días como el bullying. ¿Y cuántas veces se discrimina a una persona
por pensar o ser distinta? ¿Quiénes hacen bullyng se sienten superiores? ¿Son
acaso “los piolas del grupo”? Nosotros somos mejores que esas personas. A quien
sufre bullying hay que ayudarla/o. Las marcas quedan en quien lo recibe y no en
quien debería ser castigado.
Cualquier intento de lashón hará,
ahora ampliando el espectro sea bullying, insulto, chisme, etc, significa que
nos sentimos tan poca persona que debemos utillizar a un tercero para intentar
reafirmar lo que nuestro ego caído desearía ser.
Y la difamación viene desde la misma
creación del mundo. La serpiente difama a Di-s cuando induce a Javá a comer del
Arbol del Conocimiento.
Nosotros mismos tenemos la
inclinación a hablar lashón hará. Por eso nuestros sabios en la última parte de
la Amidá, Elohai Netzor, nos hacen recitar “Di-s mío, preserva mi lengua de la
calumnia y mis labios de la mentria”.
De acuerdo al Midrash, Di-s a la
serpiente le partió la lengua y la marcó con manchas parecidas a la tzaraat.
Cuando estemos por hablar lashón hará
recordemos que nosotros podemos estar del otro lado. Que es mejor cerrar la
boca a tiempo porque las manchas que quedan en nuestra conciencia jamás podrán
ser borradas.
Una persona puede decirte que te perdona,
pero jamás olvidará lo que sufrió cuando escuchó esas palabras de tu boca.
Di-s nos dio la posibilidad de hablar
para comunicarnos, para transmitir un mensaje claro y directo. Serpientes que
nos asechan encontramos en todos lados. Si nos muerden y nos trasmiten su
veneno seremos zombies como los de “The Waling Dead” mordiendo y convirtiendo a
otros en habladores de lashón hará.
Midamos siempre nuestras palabras.
Di-s no nos quiere caminantes, sino pensantes.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario