jueves, 19 de abril de 2018

Tazria-Metzorá


Parte del texto que leemos esta semana hace mención a la enfermedad tzaraat. Vulgarmente se le dice lepra, pero es un concepto equivocado ya que la lepra es una enfermedad física y la tzaarat es una enfermedad espiritual.

Para la lepra se iba al médico mientras quien determinaba si era tzaarat era el Cohen.

¿Por qué se manifiesta como una mancha en nuestra piel? ¿Qué hace que sea visible?

En primer lugar, la piel es el órgano más extenso que tiene el ser humano y el que está en toda su extensión en contacto con el “mundo exterior”. En segundo lugar, las manchas son forma en que se tiene en demostrar que estamos “podridos” por dentro. Haciendo una analogía tenemos el frasco más lindo del mundo, pero dentro lleva veneno. La única forma de saber que hay ahí es por la marca que lleva en el exterior.

Uno lo de los causales de esta enfermedad era (y es como veremos adelante) hablar lashón hará. ¿Tan grave es esta actitud? De acuerdo al Talmud Di-s creó al hombre con una boca y dos oídos para que escuchar el doble y hablar la mitad. Así que, si derrochamos una capacidad otorgada por nuestro Creador, en hablar mal de alguien, ciertamente estamos en contra de Su Voluntad.

Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero quedan marcadas en la pesona que las recibió. Así también queda la marca en quien habló lashón hará.

El castigo por la misma era el aislamiento. Estar sólos nos debe hacer recapacitar sobre nuestras conductas. Sobre nuestros sentimientos y emociones que nos hacen transitar por el camino errado.

En nuestros días el castigo de la tzaarat, como mancha en la piel, ha desaparecido, pero no así sus consecuencias. Hablar mal de alguien implica automáticamente una exclusión sea en forma explícita apartando a la persona o implícita no escuchando más lo que dice.

Bajándolo a la realidad sería como estar en un grupo de whatsapp y hablar mal de uno de sus integrantes. Si bien ahora existe la posibilidad de borrar ese mensaje, seguramente seríamos borrados por el administrador o algún otro miembro nos bloquearía.

El lashón hará también se manifiesta en nuestros días como el bullying. ¿Y cuántas veces se discrimina a una persona por pensar o ser distinta? ¿Quiénes hacen bullyng se sienten superiores? ¿Son acaso “los piolas del grupo”? Nosotros somos mejores que esas personas. A quien sufre bullying hay que ayudarla/o. Las marcas quedan en quien lo recibe y no en quien debería ser castigado.

Cualquier intento de lashón hará, ahora ampliando el espectro sea bullying, insulto, chisme, etc, significa que nos sentimos tan poca persona que debemos utillizar a un tercero para intentar reafirmar lo que nuestro ego caído desearía ser.

Y la difamación viene desde la misma creación del mundo. La serpiente difama a Di-s cuando induce a Javá a comer del Arbol del Conocimiento.

Nosotros mismos tenemos la inclinación a hablar lashón hará. Por eso nuestros sabios en la última parte de la Amidá, Elohai Netzor, nos hacen recitar “Di-s mío, preserva mi lengua de la calumnia y mis labios de la mentria”.

De acuerdo al Midrash, Di-s a la serpiente le partió la lengua y la marcó con manchas parecidas a la tzaraat.

Cuando estemos por hablar lashón hará recordemos que nosotros podemos estar del otro lado. Que es mejor cerrar la boca a tiempo porque las manchas que quedan en nuestra conciencia jamás podrán ser borradas.

Una persona puede decirte que te perdona, pero jamás olvidará lo que sufrió cuando escuchó esas palabras de tu boca.

Di-s nos dio la posibilidad de hablar para comunicarnos, para transmitir un mensaje claro y directo. Serpientes que nos asechan encontramos en todos lados. Si nos muerden y nos trasmiten su veneno seremos zombies como los de “The Waling Dead” mordiendo y convirtiendo a otros en habladores de lashón hará.

Midamos siempre nuestras palabras. Di-s no nos quiere caminantes, sino pensantes.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario