miércoles, 4 de abril de 2018

8vo Día de Pesaj


El último día de Pesaj leemos parte de la Parashá Ree. (Devarim 14:22 a 16:17).

Una de las mitzvot que aparecen en esta parashá es la referida a ayudar a quien lo necesite.

“No endurezcas tu corazón ni cierres tu mano contra tu hermano necesitado”. (Devarim 15:7)

Esto es la base de la tzedaká. La ayuda a quien lo necesita.

Pero la ayuda no tiene que hacerse porque sí. Uno debe sentir placer al hacerlo. ¿Cuánta gente dona dinero pensando que con eso lava su cabeza? Quien lo hace sintiendo placer es quien realmente entiende esta mitzva.

Si bien lo leemos al final de este Jag es bueno recordarlo para el próximo año. Invitemos a quien no tiene para celebrar, abramos nuestros corazones a quienes lo necesitan. Volvamos a leer leer una Hagadá donde sólo haya cuatro hijos y que el quinto sea sólo una anécdota del pasado.

Pero, ¿hay algo que nos obligue o nos haga brindar ayuda? ¿Tenemos alguien que nos ponga entre la espada y la pared?

Nadie nos obliga. Somos nosotros quienes debemos obligarnos porque Di-s nos hizo a su imagen y semejanza. Di-s es un dador. Nos da la vida, el aire que respiramos, nuestro sustento diario, y podemos seguir con innumerables ejemplos.

Entonces qué mejor que dar para emular la acción divina de la creación.

Cuando donamos ropa para un ropero comunitario, por ejemplo, estamos dando la posibilidad de que una persona que la necesita la use y no sienta frío. Le estamos dando la posibilidad de sobrevivir al frío. Una posibilidad de vida.

¿Hay una medida para la tzedaká?

Nuestros sabios interpretan el pasuk que habla de tomar un diezmo de todos los cultivos de semilla como la medida mínima.(Devarim 14:22)

Tal vez pueda parecer mucho pero recordemos que Di-s no nos va a ordenar algo que nos sea desfavorable. Si nos dice que donemos un 10% seguramente nos va a recompensar con algo mayor.

Y no sólo en las fiestas de peregrinación, que nos mencionadas en esta Parashá, o en los Iamin Noraim, debemos hacer tzedaká para lavar nuestra conciencia.

A diario en nuestras Kehilot, que son pequeños mundos, hay gente que necesita nuestra ayuda. Sea monetaria o simplemente brindándoles un rato de compañía.

Ya falta poco para volver a consumir jametz. Recordemos que somos privilegiados por poder hacerlo. Hay muchos que no pueden. Estaría bueno hacer un acto de tzedaká con ellos.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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