¿Cuántas veces escuchamos a la gente quejarse por
los problemas cotidianos? ¿Cuánto tiempo perdemos quejándonos de los problemas
en vez de buscarle soluciones? Si hay un problema es porque tiene solución,
sino se llamaría de otra forma.
En la Parashá Miketz aprendemos lo importante que
es ser proactivo. La proactividad es la actitud de una persona a tomar la
iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar
mejoras.
Yosef se encontraba prisionero en Egipto. Había
sido vendido por sus hermanos, engañado por la esposa de Potifar y olvidado por
dos años por el jefe de los coperos.
La suerte (o la ayuda de D´s, dependiendo del grado
de fe que uno tenga) estuvo de su lado cuando el faraón tiene dos sueños que
nadie pudo interpretar. El jefe de los coperos recordó que “Había un joven
hebreo con nosotros, un esclavo del capitán de la guardia. Le contamos nuestros
sueños, y él los interpretó. Nos proporcionó una interpretación a cada uno de
nosotros” (Miketz 41:12)
El faraón le cuenta los sueños de las vacas flacas
y las vacas gordas, y las siete espigas delgadas y siete espigas gruesas.
Acá no sólo Yosef interpreta correctamente los
sueños del faraón, sino que actúa proactivamente al decirle “Ahora el faraón
debe buscar un hombre con perspicacia y sabiduría, y ponerlo a cargo de Egipto”
(Miketz 41:33)
“Entonces el faraón debe tomar medidas adicionales,
y nombrar funcionarios sobre la tierra. Tendrá que establecerse sobre Egipto un
sistema de raciones durante los siete años de excedente” (Miketz 41:34)
Le estaba dando una lección de economía. Cuando
estamos en un buen pasar y tenemos los suficientes recursos económicos para
sobrellevar nuestro presente lo recomendable es ahorrar y guardar un poco de lo
que tenemos para los momentos en los que necesitemos. En otras palabras, no
derroches y guarda para cuando no tengas.
Yosef además de mostrarle el problema, los siete
años de hambruna, le estaba dando la solución. Nadie se la pidió, pero Yosef
tomó la iniciativa propia de hacerlo.
Yosef fue proactivo. ¿Lo somos nosotros?
¿Cuántas veces en nuestras kehilot nos quejamos por
alguna cosa? ¿Somos acaso ajenos a nuestro entorno que no podemos
comprometernos a solucionar lo que criticamos?
Ser proactivo no significa estar sugiriendo
soluciones a todo momento. Implica saber cuándo y a quién darlas. Anticiparse a
la solución cuando aún el problema pudo no haber comenzado.
Cuando el Segundo Templo fue profanado por los
griegos y ya no quedaba aceite suficiente para una semana, hubo alguien que
actúo proactivamente y decidió encender la Menorá.
Hubo un problema, todos los vieron, que fue la
falta de aceite. Pero hubo uno que fue proactivo y sugirió que la luz de
nuestra tradición siga encendida.
Tanto los Macabim como Yosef tuvieron problemas y
los solucionaron proactivamente.
Si derrochamos nuestro tiempo y no lo ahorramos en
Tefilá, estamos condenando a las generaciones venideras a una hambruna
espiritual.
Este Shabat “ahorrate” unos minutos para compartirlo
en Comunidad. D´s hará el milagro como en aquellos días.
Jag Urim Sameaj!
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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