martes, 29 de octubre de 2019

Noaj 5780

Ian Malcom, protagonista de la película Jurassic Park, en un momento hace un comentario que bien podría definir en forma cientítica lo que ocurrió en la historia que la Torá nos narra acerca de Noaj: “La vida se abre camino”.

Si vamos al texto de esta semana vemos que “Dios vio el mundo, y estaba corrompido. Toda carne había pervertido su camino en la tierra.” (Noaj 6:12).

¿Acaso ahora vivimos en un mundo correcto? ¿Con qué vara medimos si el mundo es el que Dios quiso?

Todas las culturas antiguas hablan de grandes inundaciones. ¿Se referirán a las glaciaciones que hubo? ¿Al derretimiento de los polos? ¿A un efecto invernadero creado por el meteorito que destruyó a los dinosaurios? No sabemos a ciencia cierta qué pasó pero la historia de Noaj pegó tanto en la cultura occidental que cada vez que se habla de salvar a la humanidad se habla de “arca”

“La longitud del arca será de 300 codos, su anchura de 50 codos y su altitud de 30 codos.” (Noaj 6:15).

Si hacemos cuentas de todos los animales que entraron al arca más Noaj y su familia sinceramente y con una mano en el corazón no nos da el volumen para albergar tantos seres vivos.

Podemos creer o no que entraron todos, que el arca haya o no existido, pero hay algo que no deja lugar a dudas: la vida a pesar de todas las dificultades logró abrirse camino y continuar.

“Hubo un diluvio en la tierra durante cuarenta días” (Noaj 7:17). Es sorprendente como el número 40 aparece muchas veces en la Torá. El número 40 tiene un significado muy importante en toda la Torá y el Talmud. El número 40 representa cambio o transición, la idea de renovación, de un nuevo comienzo. El número 40 tiene la fuerza de elevar un estado espiritual.  El Talmud nos dice que una mikve debe llenarse con 40 seás (una medida de agua). En el judaísmo, la inversión en una mikve es el símbolo máximo de renovación espiritual.

En este caso los 40 días que quedaron “sumergidos” Noaj y su familia fue para purificarse espiritualmente como si estuvieran en una gran mivke.

Ese es el mensaje que debemos tomar. Que cuando nos sentimos agobiados, estresados, sin ganas de hacer nada, es decir, impuros, debemos tomar nuestro tiempo para purificarnos porque de esa forma nuestro mundo puede ser reconstruido.

Para Dios fue “más fácil” crear a partir de lo ya creado. Para nosotros sería seguir adelante con la experiencia de lo aprendido.

Muchas veces sentimos que nos tapan las aguas y lo que necesitamos no es nadar contra la corriente ni muchos menos dejarnos morir ahogados. Debemos estar preparados para construir nuestra arca y sobrellevar los momentos malos.

Así como el diluvio no duró para la siempre, los momentos malos en nuestras vidas tampoco. Noaj entró al arca acompañado. Así debemos afrontar esas situaciones. Solos somos vulnerables a nuestros miedos.

Noaj sobrevivió porque creyó en la palabra de Dios. Es un ejemplo a imitar.

Aun cuando sintamos que las puertas y oportunidades se nos van cerrando recordemos que la vida se abre camino.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario