“[La] mujer [de Lot] miró tras él, y se convirtió
en un pilar de sal.” (Vaiera 19:26).
¿Cuántas
veces miramos hacia atrás y nos quedamos petrificados? ¿De qué sirve mirar
hacia atrás buscando un pasado que no volverá?
Y
en nuestro afán de salvarnos de una manera egoísta dejamos muchas veces que nuestros
semejantes sufran. ¿Acaso el texto nos dice que Lot intentó que su mujer no
mirara hacia atrás?
El
pasado, esa parte del tiempo que nos carcome el cerebro pensando qué hubiera
pasado si, nos tiene que servir sólo de enseñanza. No es un ancla que nos impide
zarpar hacia rumbos desconocidos.
El
arrepentimiento, la angustia, el dolor, son formas de convertirnos en pilares
de sal. Y miren la importancia que se le da a la esposa de Lot que su nombre no
es mencionado.
Lo
importante de este personaje bíblico es entender que cuando un sentimiento
negativo nos persigue, tenemos que alejarnos rápidamente y no mirar hacia atrás
para ver si nos alcanza.
Si
en nuestro camino de la vida necesitamos detenernos no es para mirar hacia atrás
sino para ver dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir. Siempre hacia
adelante. Progresar es mirar hacia adelante anhelando un futuro, con un
proyecto, con una idea o con una noción de lo que queremos ser.
Si
miramos hacia atrás nos distraemos. Perdemos el tiempo. Un tiempo que es escaso
y que no vuelve hacia atrás.
Y
si tenemos a alguien que está por mirar hacia atrás no hagamos como Lot. Ayudemos
a esa persona a que enfoque su vista hacia adelante. No seamos egoístas, no
pensemos en salvarnos nosotros solos. Ayudemos a nuestros semejantes.
Al
principio de la Parashá Dios en persona está hablando con Abraham y este último
ve tres forasteros. No dudó un instante en ir en su ayuda. No miró atrás para ver
si Dios decía algo al respecto. Y les dio lo mejor que tenía. “Abraham corrió
hacia el ganado, y eligió un becerro tierno y selecto. Se lo dio a un joven que
se apresuró a prepararlo.” (Vaiera 18:7).
Cuando
Dios le dijo a Abraham que deje su tierra en ningún momento se menciona que
miró hacia atrás. Muchas veces debemos tomar decisiones difíciles. Dejarlo todo
y empezar de cero.
Ese
comienzo siempre tiene que tener tres puntos bien claros: no mirar hacia atrás,
ayudar a quien se nos cruce en el camino e impedir que otro cometa el error que
pretendemos evitar.
Dios
nos dios dos brazos y dos piernas. Los brazos para poder abrazar y contener a
nuestros seres queridos y las piernas para movernos y no quedarnos quietos para
mirar hacia atrás como la esposa de Lot.
Es
muy fácil detenerse y llorisquear por lo que dejamos. Lo difícil es avanzar y
no caer en la tentación de mirar hacia atrás.
Las
palabras más tristes son “pudo haber sido”. Las palabras de esperanza son “espero
que así sea”.
Está
en uno elegir cuales usar. Este Shabbat tomate unos minutos para pensarlo y
elegí en que dirección vas a empezar a mirar.
Shabbat
Shalom
Lucas
Fisbein
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