martes, 12 de noviembre de 2019

Vaiera 5780


[La] mujer [de Lot] miró tras él, y se convirtió en un pilar de sal.” (Vaiera 19:26).

¿Cuántas veces miramos hacia atrás y nos quedamos petrificados? ¿De qué sirve mirar hacia atrás buscando un pasado que no volverá?

Y en nuestro afán de salvarnos de una manera egoísta dejamos muchas veces que nuestros semejantes sufran. ¿Acaso el texto nos dice que Lot intentó que su mujer no mirara hacia atrás?

El pasado, esa parte del tiempo que nos carcome el cerebro pensando qué hubiera pasado si, nos tiene que servir sólo de enseñanza. No es un ancla que nos impide zarpar hacia rumbos desconocidos.

El arrepentimiento, la angustia, el dolor, son formas de convertirnos en pilares de sal. Y miren la importancia que se le da a la esposa de Lot que su nombre no es mencionado.

Lo importante de este personaje bíblico es entender que cuando un sentimiento negativo nos persigue, tenemos que alejarnos rápidamente y no mirar hacia atrás para ver si nos alcanza.

Si en nuestro camino de la vida necesitamos detenernos no es para mirar hacia atrás sino para ver dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir. Siempre hacia adelante. Progresar es mirar hacia adelante anhelando un futuro, con un proyecto, con una idea o con una noción de lo que queremos ser.

Si miramos hacia atrás nos distraemos. Perdemos el tiempo. Un tiempo que es escaso y que no vuelve hacia atrás.

Y si tenemos a alguien que está por mirar hacia atrás no hagamos como Lot. Ayudemos a esa persona a que enfoque su vista hacia adelante. No seamos egoístas, no pensemos en salvarnos nosotros solos. Ayudemos a nuestros semejantes.

Al principio de la Parashá Dios en persona está hablando con Abraham y este último ve tres forasteros. No dudó un instante en ir en su ayuda. No miró atrás para ver si Dios decía algo al respecto. Y les dio lo mejor que tenía. “Abraham corrió hacia el ganado, y eligió un becerro tierno y selecto. Se lo dio a un joven que se apresuró a prepararlo.” (Vaiera 18:7).

Cuando Dios le dijo a Abraham que deje su tierra en ningún momento se menciona que miró hacia atrás. Muchas veces debemos tomar decisiones difíciles. Dejarlo todo y empezar de cero.

Ese comienzo siempre tiene que tener tres puntos bien claros: no mirar hacia atrás, ayudar a quien se nos cruce en el camino e impedir que otro cometa el error que pretendemos evitar.

Dios nos dios dos brazos y dos piernas. Los brazos para poder abrazar y contener a nuestros seres queridos y las piernas para movernos y no quedarnos quietos para mirar hacia atrás como la esposa de Lot.

Es muy fácil detenerse y llorisquear por lo que dejamos. Lo difícil es avanzar y no caer en la tentación de mirar hacia atrás.

Las palabras más tristes son “pudo haber sido”. Las palabras de esperanza son “espero que así sea”.

Está en uno elegir cuales usar. Este Shabbat tomate unos minutos para pensarlo y elegí en que dirección vas a empezar a mirar.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

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