Los sueños son
manifestaciones de aspiraciones o deseos que están resguardados en nuestro
subconsciente. Es imaginar algo que es improbable que suceda, que difiere
notablemente de la realidad existente o que sólo existe en la mente, pero que
pese a ello se persigue o se anhela.
Si esos sueños
se cumplen en un futuro decimos que son proféticos. Ese es el don que Dios le
dio a Iosef.
Por eso esta
Parashá podría ser llamada la Parashá de los Sueños.
El primer
sueño que Iosef les cuenta a sus hermanos es “Atábamos
gavillas en el campo, cuando mi gavilla súbitamente se levantó erguida. Las
gavillas de ustedes formaron un círculo alrededor de mi gavilla, y se
inclinaron ante ella”. (Vaieshev 37:7). Sus
hermanos, que ya sentían celos porque Yaakov “Le hizo [a
Iosef] un largo abrigo de colores muy vivos.” (Vaieshev 37:3), empezaron a planear hacerle algún daño a su hermano.
El segundo
sueño que tiene cuenta que “El sol, la luna y once
estrellas se inclinaban ante mí” (Vaieshev 37:9). En este relato estaba presente
Yaakov que le dice ““¿Qué clase de sueño tuviste? ¿Quieres que yo, tu madre y
tus hermanos vengamos y nos prosternemos sobre el suelo ante ti?””. (Vaieshev
37:10). Los sabios dicen que Yaakov se refería a Bilha, la sirvienta, ya que
crió a Iosef como si fuera su hijo. Recordemos que Rajel había fallecido.
Imagínense la
ira que generó este sueño y sumémosle que Yaakov le había pedido que le traiga
un reporte de cómo les iba a sus hermanos.
Los hermanos
idearon un plan para deshacerse del “soñador” y lo emboscaron. “Lo tomaron y lo echaron en el pozo. El pozo estaba vacío; no había agua
en él” (Vaieshev 37:24).
La redundancia de
que no había agua es para mostrar que no tenía posibilidades de sobrevivir. Si
estaba vacío era obvio que no tenía agua.
Sólo Reuvén mostró
cierto arrepentimiento: ”rasgó sus ropas en señal de pena.” (Vaieshev 37:29)
Iosef fue
vendido y en última instancia llegó a Egipto. Ahí logró prestigio en la casa de
Potifar, donde era esclavo y llegó a manejarle todo. O casi todo. No pudo
manejar a la esposa de Potifar quien lo acusó de querer propasarse con ella.
Iosef es
enviado a la prisión y comparte celda con el copero y el panadero del Faraón.
Fiel a su costumbre Iosef les interpreta los sueños indicándole al copero que
en tres días volvería a su trabajo y el panadero sería colgado. Y así sucedió.
Los sueños de Iosef
fueron proféticos. Lo que soñamos nosotros por más voluntad que tengamos no lo
son. No perdamos el tiempo pensando en nuestros sueños.
Vivamos
nuestro presente con los ojos bien abiertos.
Shabbat Shalom
Lucas Fisbein
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