Esta semana tenemos una excelente lección de economía doméstica: no gastar todo lo que ganamos sino guardar una parte. Solemos enceguecer por la codicia y ante un sobrante de nuestros ingresos gastarlo en necesidades muchas veces generadas por empresas formadoras de opinión que nos llevan a desear productos y/o servicios que nunca imaginábamos que íbamos a comprar.
Tanto lo de las siete vacas flacas y las siete vacas gordas como las
espigas son algo metafórico. Era una manera de mostrar que nuestras necesidades
en esa época: carne, leche y pan eran las únicas que realmente importaban. No
existían los iphones, los automóviles excéntricos, los smart tv, etc.
¿Qué significa ahorrar una parte? ¿Es acaso privarnos de nuestras necesidades
básicas por si acaso? No. ¿Ahorrar es guardar para un futuro sí y sólo sí,
nuestras necesidades primordiales están cubiertas? Tomando como base la pirámide
de Maslow, podríamos ahorrar a partir de tener satisfechas las primeras dos jerarquías.
Distinto es racionar. Podemos tomar el ejemplo de un homeless que consigue
un poco de comida que normalmente alcanzaría para un plato y que come sólo la
mitad y la otra mitad la guarda para el día siguiente. En este caso la vaca
sería flaca.
Iosef logra interpretar los sueños del Faraón sentando precedente a lo que
sería la psicología freudiana años después. Y con motivo de este don es
nombrado segundo al mando de Egipto. Resulta poco creíble que un hebreo, aunque
hayan cambiado su nombre a un egipcio, sea poderoso en un terreno hostil a
nuestro pueblo.
La historia busca adentrarnos en el reencuentro de Iosef con sus hermanos. E
irónicamente no ahorra en buscar revancha haciendo artilugios para que volver a
ver su hermano Biniamín.
Además, surge otro interrogante, ¿por qué no fue a visitar a su padre para
mostrarle que estaba vivo? ¿Le faltaban recursos o estaba ahorrando sentimientos
para cuando lo viera? El texto no nos proporciona pista algún dejando a nuestro
libre albedrío interpretar esa negativa.
Iosef es un ser humano como nuestros patriarcas. Tiene sus aciertos y sus
errores. No lo veamos como un ser perfecto porque podemos decepcionarnos en
demasía.
Quiera D`s que este Shabat logremos el equilibrio entre lo que queremos y
lo que podemos guardar para llegado el caso no tener que pasar por una hambruna
como sucedió en Egipto en la época de Iosef.
Shabat Shalom!
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