En algún momento de nuestras vidas solemos creernos omnipotentes y capaces
de hacer todo. Es en parte la necesidad de imitar a D´s y en parte la negación
inconsciente, o no, de que nuestra existencia tiene una duración limitada.
Pasamos tiempo investigando como curar enfermedades, viajar al espacio, aumentar
nuestro confort, etc, en detrimento de agradecer al Creador por darnos el sustento
necesario para vivir un día más.
Esta semana leemos como ciertos milagros de D´s son imitados por los eruditos
y magos de Egipto, hasta un momento en que ya no pudieron. “Es el dedo de D´s”
(Vaerá 8:15).
Podemos hacer actos similares a los de D´s pero nunca serán iguales. ¿Cuántos
alquimistas han enloquecido intentando convertir la piedra en oro y buscando el
secreto de la vida eterna?
Albert Einstein dijo “D´s no juega a los dados” mostrando que cada acto que
hacemos no está librado al azar sino a la voluntad divina. Podemos hacer hasta
donde Él nos deja. Más allá de eso encontraremos un freno.
Paró no es obstinado per sé sino porque es la voluntad de D´s que
así lo sea. ¿Con qué fin? Para Egipto, el faraón era como un dios. La forma en
que D´s se divierte ablandando y endureciendo a Paró no hace más que
dejar en ridículo su status quo. Si hay plagas que no pueden ser detenidas
el faraón no era un dios.
Sabiendo en su ser que no lo era, dice una famosa frase replicada por el
Papa Francisco, “Oren por mí” (Vaerá 8:24). Si el pueblo hebreo hubiera rezado
a D´s y también orado por Paró, lo hubieran colocado en la misma jerarquía que al
Kadosh Baruj Hu. No fue una frase lanzada al azar sino con la intención de redimirse
frente al pueblo egipcio de su imposibilidad de imitar a D´s.
La obstinación, el endurecimiento del corazón y su negativa, frente a la
aparición de plagas más dañinas, no hizo sino que parte del pueblo egipcio
empezara a creer en el dios de los israelitas. “Algunos de los súbditos del
faraón temieron la palabra de D´s” (Vaerá 9:20).
Cuando un líder, inclusive un déspota y/o tirano, tiene a parte de su
pueblo descreyendo de sus palabras, comienza un período de inestabilidad e ingobernabilidad
que seguramente terminará con su destrucción.
No es casualidad (¿el dedo de D´s tal vez?) que luego de las plagas el
poderío egipcio haya desaparecido.
Quiera D´s que este Shabat tengamos la humildad para comprender sus pedidos
inclusive cuando estamos obstinados en hacer todo lo contrario. De esta forma
no vamos a ver solo su dedo sino toda su mano que nos acaricia por no imitarlo
más allá de nuestras limitaciones.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein
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