miércoles, 22 de enero de 2025

Vaerá 5775

En algún momento de nuestras vidas solemos creernos omnipotentes y capaces de hacer todo. Es en parte la necesidad de imitar a D´s y en parte la negación inconsciente, o no, de que nuestra existencia tiene una duración limitada.

Pasamos tiempo investigando como curar enfermedades, viajar al espacio, aumentar nuestro confort, etc, en detrimento de agradecer al Creador por darnos el sustento necesario para vivir un día más.

Esta semana leemos como ciertos milagros de D´s son imitados por los eruditos y magos de Egipto, hasta un momento en que ya no pudieron. “Es el dedo de D´s” (Vaerá 8:15).

Podemos hacer actos similares a los de D´s pero nunca serán iguales. ¿Cuántos alquimistas han enloquecido intentando convertir la piedra en oro y buscando el secreto de la vida eterna?

Albert Einstein dijo “D´s no juega a los dados” mostrando que cada acto que hacemos no está librado al azar sino a la voluntad divina. Podemos hacer hasta donde Él nos deja. Más allá de eso encontraremos un freno.

Paró no es obstinado per sé sino porque es la voluntad de D´s que así lo sea. ¿Con qué fin? Para Egipto, el faraón era como un dios. La forma en que D´s se divierte ablandando y endureciendo a Paró no hace más que dejar en ridículo su status quo. Si hay plagas que no pueden ser detenidas el faraón no era un dios.

Sabiendo en su ser que no lo era, dice una famosa frase replicada por el Papa Francisco, “Oren por mí” (Vaerá 8:24). Si el pueblo hebreo hubiera rezado a D´s y también orado por Paró, lo hubieran colocado en la misma jerarquía que al Kadosh Baruj Hu. No fue una frase lanzada al azar sino con la intención de redimirse frente al pueblo egipcio de su imposibilidad de imitar a D´s.

La obstinación, el endurecimiento del corazón y su negativa, frente a la aparición de plagas más dañinas, no hizo sino que parte del pueblo egipcio empezara a creer en el dios de los israelitas. “Algunos de los súbditos del faraón temieron la palabra de D´s” (Vaerá 9:20).

Cuando un líder, inclusive un déspota y/o tirano, tiene a parte de su pueblo descreyendo de sus palabras, comienza un período de inestabilidad e ingobernabilidad que seguramente terminará con su destrucción.

No es casualidad (¿el dedo de D´s tal vez?) que luego de las plagas el poderío egipcio haya desaparecido.

Quiera D´s que este Shabat tengamos la humildad para comprender sus pedidos inclusive cuando estamos obstinados en hacer todo lo contrario. De esta forma no vamos a ver solo su dedo sino toda su mano que nos acaricia por no imitarlo más allá de nuestras limitaciones.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein 

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