martes, 7 de enero de 2025

Vaieji 5785

¿Qué es una bendición? ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué lo hace tan importante? Una bendición es un deseo de algo bueno hacia una o más personas. Lo hacemos porque al ser creados a imagen y semejanza de D´s somos dadores de bondad. Y es importante porque demuestra nuestra esperanza de un futuro mejor a quien se la otorgamos.

Yaakov, o Israel dependiendo el momento, bendice a todos sus hijos e inclusive a sus nietos Efraim y Menashé. ¿Qué es lo que los hace importantes para recibir la bendición? La respuesta más común es que fueron los primeros hermanos que nos muestra la Torá que no pelearon entre sí y que a pesar de estar en la diáspora mantuvieron sus costumbres. Otra respuesta podría ser que para una persona tener hijos es una bendición, pero llegar a conocer a sus nietos es una bendición aún mayor.

Somos conscientes que nuestra vida es finita, aspiramos a vivir hasta los 120 años, y en muchos casos es imposible ver como la descendencia continua.

Efraim y Menashé son la representación de lo que esperamos para nuestro futuro. Hermanos que no se peleen y que independientemente donde habiten, no pierdan sus costumbres y tradiciones.

Es muy fácil asimilarse por la vorágine que nos rodea. El mundo del marketing con sus personajes que nos generan necesidades que ni siquiera sabíamos que teníamos. Por eso nuestras festividades suelen acontecer cerca de festividades de otros credos. Januca cerca de Navidad, Purim de Carnaval, Pesaj de Pascuas, Shavuot de Pentecostés. Podemos discutir indefinidamente cuál fue la religión que tuvo primero la celebración, pero lo que tenemos que tener en claro es que debemos seguir nuestras costumbres y tradiciones sin ser contaminados con la liturgia, alimentación o cualquier otra acción contraria a nuestra historia.

Yaakov bendice porque todo padre desea lo mejor para sus hijos. Yaakov apuesta al futuro y a la vida de sus hijos. El judaísmo apuesta la vida, no a que sus hijos se inmolen para asesinar infieles.

Y uno no es infiel porque se interrelacione con personas de otros credos. La interacción enriquece en la medida que se respete a quien piense distinto. Uno es infiel cuando olvida de donde viene y hacia donde quiere ir.

Quiera D´s este Shabat hacernos como a Efraim y a Menashé.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

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