¿Qué es una bendición? ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué lo hace tan importante? Una bendición es un deseo de algo bueno hacia una o más personas. Lo hacemos porque al ser creados a imagen y semejanza de D´s somos dadores de bondad. Y es importante porque demuestra nuestra esperanza de un futuro mejor a quien se la otorgamos.
Yaakov, o Israel dependiendo
el momento, bendice a todos sus hijos e inclusive a sus nietos Efraim y Menashé.
¿Qué es lo que los hace importantes para recibir la bendición? La respuesta más
común es que fueron los primeros hermanos que nos muestra la Torá que no pelearon
entre sí y que a pesar de estar en la diáspora mantuvieron sus costumbres. Otra
respuesta podría ser que para una persona tener hijos es una bendición, pero llegar
a conocer a sus nietos es una bendición aún mayor.
Somos conscientes que
nuestra vida es finita, aspiramos a vivir hasta los 120 años, y en muchos casos
es imposible ver como la descendencia continua.
Efraim y Menashé son la
representación de lo que esperamos para nuestro futuro. Hermanos que no se
peleen y que independientemente donde habiten, no pierdan sus costumbres y
tradiciones.
Es muy fácil asimilarse
por la vorágine que nos rodea. El mundo del marketing con sus personajes que
nos generan necesidades que ni siquiera sabíamos que teníamos. Por eso nuestras
festividades suelen acontecer cerca de festividades de otros credos. Januca
cerca de Navidad, Purim de Carnaval, Pesaj de Pascuas, Shavuot de Pentecostés. Podemos
discutir indefinidamente cuál fue la religión que tuvo primero la celebración, pero
lo que tenemos que tener en claro es que debemos seguir nuestras costumbres y tradiciones
sin ser contaminados con la liturgia, alimentación o cualquier otra acción
contraria a nuestra historia.
Yaakov bendice porque
todo padre desea lo mejor para sus hijos. Yaakov apuesta al futuro y a la vida
de sus hijos. El judaísmo apuesta la vida, no a que sus hijos se inmolen para
asesinar infieles.
Y uno no es infiel
porque se interrelacione con personas de otros credos. La interacción enriquece
en la medida que se respete a quien piense distinto. Uno es infiel cuando olvida
de donde viene y hacia donde quiere ir.
Quiera D´s este Shabat
hacernos como a Efraim y a Menashé.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein
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