En Parashat Vikrá
encontramos un versículo que parece técnico, pero que encierra una enseñanza
moral enorme. La Torá ordena:
“No hagas ninguna
ofrenda de harina que se sacrifique para Dios de masa leudada, porque no puedes
quemar nada fermentado ni miel como ofrenda de fuego para D´s.” (Vaikrá 2:11)
A primera vista parece
una ley ritual más. Pero los comentaristas clásicos vieron aquí una enseñanza
profunda sobre la pureza de nuestras acciones.
Rashi explica que el jametz
simboliza aquello que se hincha y se expande más allá de su estado natural. En
términos espirituales, el jametz representa el ego, el orgullo y las
motivaciones infladas que contaminan un acto que debería ser puro.
Por eso, las ofrendas
de harina en el Templo debían ser matzá, sin fermentación. Algo simple, sin
inflarse, sin adornos innecesarios. La Torá nos enseña que cuando alguien se
acerca a D´s con una ofrenda, no sólo importa el acto externo: importa la
intención interior con la que se lo hace.
El Midrash Vaikrá Rabá profundiza
esta idea diciendo que el Kadosh Bauj Hu, no busca el sacrificio material en
sí, sino el corazón limpio detrás del acto. Una acción aparentemente correcta
puede perder su valor si está mezclada con intereses, honores o manipulación.
En el Talmud Babli,
especialmente en Tratado Menajot, los sabios discuten justamente por qué las
ofrendas de harina no podían ser jametz. Allí se señala que la matzá representa
la humildad y la pureza, mientras que el jametz simboliza la corrupción que
aparece cuando algo se infla artificialmente.
La enseñanza es muy
clara: incluso algo noble puede corromperse si se lo mezcla con
“fermentaciones” ajenas.
Y esa idea no es sólo
espiritual o ritual. También es profundamente ética y social.
A lo largo de la
historia vemos cómo causas nobles —valores verdaderos— pueden ser contaminadas
por intereses políticos, ideológicos o personales. Cuando eso ocurre, la causa
pierde credibilidad y su fuerza moral se debilita.
En la Argentina
reciente vimos algo parecido. Políticas y luchas que en su esencia son
legítimas y necesarias —como la defensa de los derechos humanos, la lucha
contra la violencia de género o la búsqueda de justicia social— terminaron
muchas veces contaminadas por la lógica partidaria del kirchnerismo, que las
utilizó como herramientas de construcción de poder.
Cuando causas
universales se convierten en banderas partidarias, cuando se aplican con doble
vara o se instrumentalizan para dividir, ocurre exactamente lo que la Torá
advierte: se introduce “fermento” en algo que debía ser puro.
Los derechos humanos
dejan de ser universales si se aplican sólo según conveniencia política. La
lucha por la igualdad pierde credibilidad si se usa como herramienta de
propaganda. Y aquello que nació como un valor moral termina degradado por la
manipulación.
La Torá nos recuerda
que lo sagrado no puede mezclarse con fermentación.
Lo mismo ocurre en la
vida personal. Una mitzvá, una buena acción, una ayuda al prójimo o incluso una
causa justa pueden contaminarse cuando se mezclan con ego, con cálculo o con la
búsqueda de reconocimiento.
Por eso la ofrenda
debía ser matzá: simple, directa, sin inflarse.
El mensaje es que D´s
no busca gestos grandilocuentes ni discursos inflados. Busca acciones sinceras,
limpias, sin contaminación de intereses ajenos.
Si trasladamos esta
enseñanza a nuestra vida cotidiana, el desafío es claro: actuar con rectitud
incluso cuando nadie nos ve, defender valores incluso cuando no nos conviene
políticamente, y sostener causas justas sin apropiárnoslas ni manipularlas.
Que nuestras acciones
sean como esa ofrenda de harina pura: sin fermentación, sin manipulación, sin
ego.
Quiera D’s que sepamos
construir una sociedad donde los valores verdaderos —la justicia, la dignidad
humana, la igualdad y la memoria— no estén inflados por intereses ni
contaminados por oportunismos, sino sostenidos con humildad, honestidad y
verdad.
Y que nuestras
acciones, tanto personales como colectivas, sean siempre ofrendas limpias que
puedan elevarse sin fermentación ante el Creador.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario