A pesar de haber recibido el
mayor de los regalos a los pies del Sinaí, el Pueblo de Israel no tiene mejor
idea que quejarse ante Moshé porque no tenían carne para comer.
En realidad comían carne
pero no tenían carne ya que de acuerdo al Midrash el maná podía tener el gusto
que uno quisiera y si querían comer carne el maná hubiera tenido ese gusto.
A lo largo de la travesía
por el desierto hubo muchas veces en donde Moshé dudó de su capacidad de
liderazgo. Este momento fue una de ellas.
Moshé le dice a Dios que es
muy duro para él ser el líder. Que no puede ser responsable por toda la nación.
E inclusive le pide a Dios que lo mate.
¿La respuesta de Dios?
Moshé era líder porque así
estaba decidido. Moshé no podía ocuparse de los asuntos cotidianos de cada
tribu. Moshé no podía preocuparse por si había o no carne para comer.
Dios forma el primer consejo
de 70 hombres sabios, el Primer Sanedrín, para aliviarle a Moshé sus tareas
menores y dejarlo solamente para cumplir su misión: liderar al Pueblo de Israel
hacia la Tierra Prometida.
Esto nos enseña que delegar
tareas no es perder liderazgo. Moshé siguió siendo líder mientras el Consejo se
ocupaba de los temas triviales.
Dios no nos va a dar un
Sanedrín para resolver los problemas menores y permitir enfocarnos en nuestro
objetivo.
Ya nos los enseñó en esta
Parashá. Está en nosotros el haberlo aprendido.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario