martes, 3 de junio de 2014

Behaalotjá

A pesar de haber recibido el mayor de los regalos a los pies del Sinaí, el Pueblo de Israel no tiene mejor idea que quejarse ante Moshé porque no tenían carne para comer.

En realidad comían carne pero no tenían carne ya que de acuerdo al Midrash el maná podía tener el gusto que uno quisiera y si querían comer carne el maná hubiera tenido ese gusto.

A lo largo de la travesía por el desierto hubo muchas veces en donde Moshé dudó de su capacidad de liderazgo. Este momento fue una de ellas.

Moshé le dice a Dios que es muy duro para él ser el líder. Que no puede ser responsable por toda la nación. E inclusive le pide a Dios que lo mate.

¿La respuesta de Dios?

Moshé era líder porque así estaba decidido. Moshé no podía ocuparse de los asuntos cotidianos de cada tribu. Moshé no podía preocuparse por si había o no carne para comer.

Dios forma el primer consejo de 70 hombres sabios, el Primer Sanedrín, para aliviarle a Moshé sus tareas menores y dejarlo solamente para cumplir su misión: liderar al Pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida.

Esto nos enseña que delegar tareas no es perder liderazgo. Moshé siguió siendo líder mientras el Consejo se ocupaba de los temas triviales.

Dios no nos va a dar un Sanedrín para resolver los problemas menores y permitir enfocarnos en nuestro objetivo.

Ya nos los enseñó en esta Parashá. Está en nosotros el haberlo aprendido.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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