martes, 10 de junio de 2014

Shlaj

Esta parashá desde el punto de vista del psicoanálisis trata el tema de la baja autoestima.

Diez de los doce espías enviados por Moshé para reportar sobre la tierra de Israel presentan un informe con connotaciones negativas sobre lo que observaron.

“Nos sentimos como minúsculos saltamontes. Eso es todo lo que éramos a los ojos de ellos”.

Los espías, excluyendo a Calev y Yehoshúa, en primer lugar se rebajan y en segundo lugar extrapolan su visión a los ojos de los cananitas.

Freud en una de sus tesis describe que la baja autoestima es producto de una insuficiencia afectiva.

Ahora situémonos en el lugar de los espías. ¿Qué tiene que ver con la teoría de Freud?

Cuando llegaron a la tierra de Canaan lo primero que observaron fueron que las ciudades estaban fortificadas. También vieron que había funerales y que los racimo de uvas eran enormes.

Se dejaron llevar por sus sentimientos. Creyeron que Dios los había abandonado. Que el amor que Dios sentía (y siente aún) por nuestro pueblo había desaparecido.

Por eso no pensaron fríamente y entendieron que una ciudad fuertemente amurallada implica un pueblo débil que debe esconderse detrás de las rocas para defenderse. Y además que hayan visto funerales implicaba que Dios había digitado esa movida para que ellos pudieran espiar sin ser descubiertos.

Tener una baja autoestima conlleva a distorsionar nuestros sentidos y nuestro raciocinio.

Recordemos en momentos de debilidad que no debemos ser como los espías. Si nos rebajamos podemos perdernos oportunidades únicas.

En aquella época Dios nos mandó a vagar por el desierto por 40 años.

Esperemos no tener que descubrir cuál sería el castigo ahora.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario