lunes, 23 de junio de 2014

Jukat

En la Parashá de esta semana queda sentenciado el destino de Moshé. Hay tres aspectos fundamentales en el golpe a la piedra que llevaron a Dios a tomar tan dura decisión.

En primer lugar la orden fue hablarle a la piedra y Moshé la golpeó. Ciertamente no se adaptó a los tiempos que corrían. La primera vez que Dios le ordenó lo concerniente a la piedra fue luego de la salida de Mitzraim. Para aquel entonces el lenguaje que entendía el pueblo, luego de haber estado tantos años esclavizado, era el de los golpes. Luego de vagar 40 años por el desierto los golpes de la esclavitud dieron paso las palabras de libertad.

En segundo lugar pareciera ser que cree escuchar las mismas palabras que años atrás. Ni el más justo entre los justos se salva del pecado de querer adivinar las palabras de Dios.

Y en tercer lugar fue con ira como transmitió la orden divina. “Escuchen ahora, ustedes rebeldes”. Tuvo bronca hacia el pueblo que lideraba. ¿Cómo un líder podía sentir algo distinto de alegría transmitiendo la palabra de Dios?

Lo que sacamos en conclusión es que debemos escuchar atentamente antes de actuar. No hacerlo con furia sino con alegría. Y además saber adaptarnos a los tiempos que corren para que nuestras acciones nos parezcan obsoletas ante la mirada de nuestros semejantes.

Resulta claro que no somos Moshé liderando un pueblo por el desierto pero a veces nuestras acciones son seguidas por mucha gente.

No repitamos los errores de Moshé porque de hacerlo estamos sentenciados a no entrar nunca a nuestra tierra prometida.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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