Esta parashá empieza con la frase “Y tomó
Koraj” pero no nos dice explícitamente que fue lo que tomó.
Nuestros sabios interpretan que lo que tomó
fue su propia persona y la extrajo del seno del Pueblo de Israel para desafiar
su primo hermano Moshé.
Desafiar el liderazgo de Moshé era como
desafiar directamente a Dios. Y lo desafió diciendo que si eran un pueblo santo
por qué se ponían Moshé y Aaron por encima de ellos.
¿Por qué lo hizo?
Una primera interpretación es que sintió
celos y envidia de no tener una posición de privilegio.
Pero otra interpretación más profunda nos
lleva a la conclusión de que creía que por poseer enormes riquezas tenía un
derecho adquirido para ser un líder.
Ocurre a menudo que la gente que tiene
riquezas materiales tiende a ostentar poder por sobre aquellos que tienen menos
recursos.
En algunos casos lo logran, en otros no. La
gente débil espiritualmente pierde la batalla.
Pero Moshé, quien poseía una enorme riqueza
espiritual, intentó apaciguar la irá de Koraj. Encima dos de los rebeldes,
Datan y Avirán, se opusieron a reunirse con Moshé.
Ni con toda su riqueza pudo Koraj comprar la
voluntad de Dios. El incienso llevado por Aaron fue el aceptado por Dios. Esto
demostró que Koraj y su gente no eran dignos para asumir el cargo de Sacerdote
del Templo.
El castigo de Dios a Koraj fue más que
ejemplificador. Hizo que lo tragara la tierra.
Fue para demostrar que a pesar de poseer
enormes riquezas materiales, bajo tierra somos todos iguales.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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