martes, 9 de diciembre de 2014

Vaieshev

Para Sigmund Freud los sueños son formas de cumplimiento del deseo, es decir, tentativas del inconsciente para resolver un conflicto de alguna clase, ya sea de algo reciente o algo procedente de lo más hondo del pasado.
Esta descripción podría ser aceptada por cualquier persona que no leyó esta Parashá. La Parashá de los sueños de Yosef.

El primer sueños que Yosef le cuenta a sus hermanos es sobre las gavillas que se inclinan ante la gavilla de él. Sus hermanos ya sentían celos de él porque Yaakov le había regalado un abrigo de colores muy vivos, mucho más vistoso que el de sus hermanos. A partir de entonces, los otros once empezaron a planear hacerle algún daño a su hermano.

En el segundo sueño el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él.

Imagínense la ira que generó este sueño y sumémosle que Yaakov le había pedido que traiga un reporte de cómo le iba a sus hermanos.

Los hermanos idearon un plan para deshacerse del “soñador” y lo emboscaron y lo arrojaron a un pozo vacío sin agua. Acá lo que resulta llamativo es que el pozo estaba vacío y no era necesario mencionar que no tenía agua. Parece una redundancia. Lo que el texto nos quiere decir es que no había posibilidad de vivir. Sin agua no podemos estar.

Yosef fue vendido y en última instancia llegó a Egipto. Ahí logró prestigio en la casa de Potifar, donde era esclavo y llegó a manejarle todo. O casi todo. Lo que no pudo manejar fue a la esposa de Potifar quien acusó a Yosef de querer propasarse con ella.

Yosef es enviado a la prisión y comparte celda con el copero y el panadero del Faraón. Yosef  les interpreta los sueños indicándole al copero que en tres días volvería a su trabajo y el panadero sería colgado.

Los sueños de Yosef fueron proféticos. Los nuestros no lo son. No nos dejemos llevar por nuestros sueños. Vivamos el presente con los ojos bien abiertos. 

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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