miércoles, 31 de diciembre de 2014

Vaiejí

José Hernández en clara alusión, y por qué no plagio, al Mizmor 133, nos dice en su obra Martín Fierro “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera (…) porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”.

Efraim y Menashé fueron los primeros hermanos en nuestra historia en no pelear. No se conocen conflictos entre ellos como si los hubo entre Itzjak e Ishmael; Yaakov y Esav; y Yosef y el resto.

A raíz de esas pelas fueron “devorados por los de afuera”. En este caso representados por la asimilación y el no cumplimiento de las mitzvot.

Efraim y Menashé nacieron en una tierra extraña, con otra cultura y sin embargo mantuvieron firmes sus raíces.

Si la semilla es buena, y quien la cultiva sabe cómo hacerlo, el fruto saldrá a pesar de las adversidades.

También el ser humano es el único ser que reconoce a más de una generación. Los animales no saben los que es tener nietos. Nosotros sí. Nuestros nietos son la prolongación no sólo de nuestras vidas sino la de nuestros hijos también.

Yaakov por eso bendice también a sus nietos e invierte el orden entre ellos. No importaba. No había conflicto.

Todos queremos siempre que nuestros hijos no peleen para no ser “devorados por los de afuera” y que sean siempre felices.

Que seamos como Efraim y Menashé, no sólo con nuestros hermanos sanguíneos, sino con todo el Pueblo de Israel y si no es mucho pedir, también con toda la humanidad.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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