En el comienzo del último
libro de la Torá se hace una comparación con nuestro pueblo. “Dios su Señor ha
acrecentado sus números hasta que son [ahora] tantos como las estrellas del
cielo.” (Devarim 1:10).
Si bien sabemos que el número
de estrellas es infinito pero lo que el texto nos quiere enseñar es que cada
judío brilla con luz propia. Así también como se dice que cada estrella es el
centro de una galaxia nosotros somos el centro de nuestro propio mundo. Al
formar nuestras familias les damos nuestra luz como una estrella.
Y al ser estrellas estamos
inmersos en el universo que lo representa Dios.
No sabemos si puede haber un
universo sin estrellas pero es seguro que no puede haber estrellas sin
universo. No podríamos existir sin la presencia de Dios.
Y si ahondamos más profundo
las estrellas se encuentran separadas pero vistas desde lejos forman
constelaciones. Las constelaciones podrían representar nuestras kehilot.
Y se encuentran separadas como
estamos nosotros dispersos en el mundo.
No es en vano esta comparación
como tampoco otras que ha habido en los libros anteriores donde hemos sido como
la arena del mar.
¿Era necesario hacer las
comparaciones?
Si Dios nos hubiera entregado
la Torá con un texto de manera sencilla seríamos unos tontos que repetiríamos
de memoria cada pasuk. La mejor manera de entender sus palabras es por medio de
la comparación.
¿Por qué?
Porque no necesitamos
intermediarios para comprenderlas. En el judaísmo la relación del hombre con
Dios es de manera directa. Por eso la comprensión de la Torá es subjetiva, por
eso la comparación: para que podamos tener una idea en nuestra mente de lo que
el texto quiere mostrar. Para que brillemos
con luz propia al intentar entender las palabras.
Por eso Dios no nos dice “van
a ser un pueblo numeroso de tanta cantidad de habitantes”. Al contrario nos
enfoca en las estrellas porque para cada uno tiene un número distinto.
Pero ese número resulta anecdótico
siempre y cuando podamos seguir brillando porque con ese brillo que Dios nos
dio podemos y debemos seguir siendo la luz para las naciones del mundo.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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