lunes, 27 de julio de 2015

Vaetjanán

Hay tres aspectos importantes sobre el texto de esta semana que bien podrían por separado una implicancia importantísima pero juntos forman una estructura cuya sumatoria es mucho mayor que la adición de sus conceptos.

El primero de ellos corresponde a la interpretación y/o cumplimiento de las mitzvot. “No hagan adiciones a la palabra que les estoy ordenando, y no hagan de ella sustracciones” (Devarim 4:2).

¿Por qué es tan importante hacerlo así? Porque de lo contrario estaríamos desafiando la perfección de la palabra de Dios. Si le restamos palabras significa que menospreciamos lo que Él nos ordenó y si adicionamos implica que los preceptos estaban incompletos.

Para poder entender esto y salvando las distancias que esta comparación implica sería el caso de tener una receta de cocina. Si le ponemos menos ingredientes seguramente será de menor calidad e inclusive diferente. Si le agregamos algo más perderá la esencia de lo 
que queríamos hacer.

Ahora bien para complementar lo mencionado anteriormente entendamos a las mitzvot como la receta para nuestra vida.

El segundo aspecto que tenemos es la repetición de los Diez Mandamientos. Pero no son iguales a los originales mencionados en la Parashá Itró sino que contiene modificaciones debido a quienes son los receptores.

Una de ellas es “Observa el Shabat para mantenerlo santo, como Dios tu Señor te ordenó” (Devarim 5:12) cuando antes era “Recuerda el Shabat para mantenerlo santo” (Itró 20:8).

¿A qué se debe esta diferenciación? La mención en Itró sobre recordar el Shabat se refiere a que el Pueblo venía de la esclavitud de Egipto donde no existía el descanso y eran obligados a trabajar los siete días de la semana. Ahora, cuarenta años más tarde, donde el Shabat ya estaba instaurado se le pide al Pueblo que lo observe. Seguramente si Dios hubiera repetido el pasuk nadie hubiera objetado pero si decidió cambiar la palabra debemos aceptarlo.

Otro agregado fue la prohibición de codiciar el campo de nuestro prójimo. ¿Por qué en Itró no se menciona el campo? Porque en el desierto no hay campos y Dios sabía que quienes escuchaban sus palabras entonces no entrarían a la Tierra de Israel. De esto se desprende que Dios no nos da falsas expectativas.

El Pueblo que escuchó el pedido de no codiciar el campo era el que tenía ya repartida la Tierra de Canaán. Ahí sí había campos. Ahí sí se podía codiciar por eso Dios lo prohíbe expresamente.

Y volviendo al primer aspecto de esta Parashá nosotros no podemos agregar ni quitar nada de las mitzvot pero Dios sí. Quitar sabemos que no lo hace pero acá tenemos un ejemplo con el campo de un agregado. Las mitzvot son suyas y sólo Él puede decirnos como quiere que las cumplamos y qué palabra son las justas y necesarias para comprenderlas y cumplirlas.

Una vez comprendidos los dos aspectos anteriores podemos pasar al tercero que es son las palabras más fuertes que todo judío pronuncia: “Escucha, Israel, Dios es nuestro Señor, Dios es Único” (Devarim 6:4).

Pasamos a entender casi palabra por palabra. La primera es “escucha”. No nos dice que lo oigamos. Escuchar es prestar atención a lo que se oye. Luego viene “Israel”. ¿Por qué Israel y no Pueblo de Israel? Porque cada uno de nosotros debemos sentirnos como únicos, como si Dios hubiera creado el mundo sólo para nosotros y porque si una persona del Pueblo no quisiera escucharlo, la mitzva quedaría sin realizarse. “Dios es nuestro Señor”. Nosotros estamos aquí gracias a Su voluntad. Nosotros nos debemos a Él. “Dios es Único”. La indivisibilidad de Dios es el rasgo fundamental del judaísmo. Aceptar a Dios como único aleja toda forma de idolatría.

Y se nos ordena enseñarle el Shemá a nuestros hijos. ¿Por qué esta tan importante? En nuestros tiempos, cuando la tecnología parece gobernar al mundo, donde la interacción entre las personas se limita a la comunicación por medios electrónicos, que padres e hijos se junten para recitarlo es una interacción tan poderosa como la creación misma del mundo.

El Shemá debemos recitarlos al anochecer y al amanecer. ¿No es mucho dos veces? Lo hacemos al anochecer para recordar que todo lo que hicimos fue gracias a Él y al amanecer le agrademos por habernos dado otro día más de vida.

No nos cuesta nada ser agradecidos.

Empieza hoy mismo a recitarlo y serás partícipe de una experiencia única.

No te lo pierdas.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein


No hay comentarios:

Publicar un comentario