¿Cuántas veces reprendemos a
nuestros semejantes y no medimos las consecuencias de nuestras palabras? ¿Resulta
necesario hacerlo en público o en privado es mejor?
Dependiendo de las respuestas
sabremos si somos un líder o simplemente un jefe con poder.
Si no medimos nuestras
consecuencias y reprendemos como locos ante la mirada de todos somos un jefe
con poder. Pero un jefe débil que tiene que rebajar a otra persona para
hacernos creer que tiene la autoestima elevada.
Moshé hace todo lo contrario. Va
a recibir a los generales y capitanes fuera del campamento para que el resto
del pueblo no escuchar lo que él tenía que decirles.
Moshé estaba sumamente enojado
con la actitud de los militares pero él era un líder, no tenía que demostrar
poder. Su poder estaba legitimado por el mismo pueblo. Él había nacido líder y
sabía como proceder.
Lo común es no actuar como
Moshé, es decir no nacemos como líder sino que nos hacemos creer que somos líder.
En la mayoría de los casos sentimos que las situaciones nos superan y para
demostrarnos que somos superiores a la adversidad castigamos sin medida a
nuestros semejantes.
Y eso es lo que son:
semejantes. Tienen las mismas virtudes y falencias que nosotros. Así como
nosotros cometemos errores ellos también pueden hacerlo.
Entonces hagamos un
paralelismo y miremos como sería si fuera al revés. ¿Nos gustaría a nosotros
ser avergonzados en público por un error, involuntario o no?
¿No sería más fácil si nos
llamaran a un costado y nos reprendieran en vez de hacerlo delante de todos?
Seguramente nos sentiríamos mal porque a nadie le gusta que lo reten pero nos
sentiríamos peor si encima lo hacen delante del resto.
Y nosotros somos como Moshé
para nuestros hijos. Los lideramos por el desierto de sus primeros años de vida
para que al alcanzar su madurez ingresen en su Tierra Prometida. Y como son
chicos cometen errores. Y la forma en que se lo decimos nos va a confirmar que
tan líderes podemos ser para ellos.
Las reprimendas de la vida son
como las de Moshé. El castigo que tenemos por nuestros errores son comunicados en
secreto. Nadie más los escucha. Está en nosotros aprender de ellos.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario