Pinjas, nieto de Aaron, hijo de Eleazar, cansado de
ver como se idolatraba a Baal Peor, asesina al príncipe de la tribu de Shimón,
Zimrí, y a la princesa Midianita Cazbí.
¿Tanto nos horrorizamos por lo que hizo Pinjas? ¿Está
bien asesinar a otra persona por no creer en Dios?
En cierto sentido todos somos Pinjas. Nos rodeamos
con gente que tiene nuestras mismas creencias, nuestras costumbres o alguna
afinidad y nos apartamos o lanzamos una lanza imaginaria a quienes son
distintos.
Asesinamos, en un sentido figurado, a quienes no
son como nosotros.
La diferencia con Pinjas es que no tenemos a Dios para
encaminarnos.
Dios por un lado lo castiga pero por el otro lado
lo premia.
Lo castiga cuando Moshé designa a Yehoshua como su
sucesor para dirigir la entrada del Pueblo de Israel a la Tierra Prometida.
Recordemos que después del pecado con la roca Moshé fue castigado por Dios
prohibiéndole su entrada.
Lo premia otorgándole el status de Cohen. A pesar
de ser descendiente de Aaron no era Cohen porque cuando a Aaron y su progenie
los designaron Cohahim Pinjas ya había nacido y por consiguiente esa ley no era
retroactiva a los ya nacidos.
¿Entonces por qué Pinjas no fue designado como
sucesor de Moshe?
Porque si bien, luego de que Dios destruyera a
quienes adoraban Bal Peor, él detuvo Su ira
de un modo en que no se correspondía con las enseñanzas de la Torá: ante todo
preservar la vida.
Por eso fue designado como Cohen. Para preservar la
vida espiritual. A través de sus obligaciones como Cohen podía mantener lejos
cualquier intento de idolatría.
Es nuestro deber defender a Dios como lo hizo
Pinjas pero debemos seguir los Mandamientos al pie de la letra. No existe el
pequé un poquito. El ir en contra de la voluntad de Dios se mide siempre de
igual manera.
Aún ante una amenaza extrema preservar la vida incluso
de quienes nos atacan es un acto de valor mucho más grande que atravesarlos con
nuestras lanzas sean reales o simbólicas.
Esperemos pronto dejar de usar nuestras lanzas y
podamos santificar al Eterno como el Cohen lo hacía en aquellos días.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario