Iltró, además de ser el
suegro de Moshé, era un sacerdote midianita que “oyó acerca de todo lo que Di-s había hecho
por Moshé y Su pueblo Israel cuando sacó a Israel de Egipto” (Shemot 18:1).
Y aun así aunque esta Parashá debería
llamarse “Los Diez Mandamientos” lleva el nombre de este ex sacerdote porque su
aporte también fue muy importante.
Con su reconocimiento de la grandeza de Di-s sentó la
base de lo que sería el proceso de Guiur. Nadie es obligado a convertirse al judaísmo.
Sólo el amor, la voluntad y el reconocimiento de Di-s serían suficientes para
ser aceptados dentro de nuestro Pueblo.
Además, le enseña que quien
es responsable ante Di-s por los actos de los hombres debe delegar en otros la
responsabilidad de cuidar por los actos entre ellos. “Tú debes ser el
representante de Dios para el pueblo, y traer [las] inquietudes [de ellos] a
Dios.” (Shemot 18:19). “Que administren justicia para el pueblo de
manera regular. Por supuesto, tendrán que traerte todo caso importante a ti,
mas pueden juzgar los casos menores por su cuenta. Compartirán entonces la
carga, facilitándote las cosas.” (Shemot 18:22).
Y no es poca cosa ya que le alivia en una
gran medida la carga que llevaba Moshé. Él debía guiar al Pueblo hacia la
Tierra Prometida. Si había cosas menores que lo distraían perdía fuerzas para
dedicarse de lleno a su función de líder.
Después de dejarle estas enseñanzas “Moshé
dejó que su suegro partiera, y éste se fue a su tierra natal.” (Shemot
18:27).
Y llegaron al Monte Sinai y, creyendo en Di-s,
el Pueblo acepta firmar un “cheque en blanco”. “Todo el pueblo respondió como
uno y dijo: “Todo lo que Dios ha hablado, nosotros haremos”. Moshé llevó la
respuesta del pueblo de vuelta a Dios.” (Shemot 19:8)
Entonces Di-s le habla al Pueblo y nombre
los Diez Mandamientos, que podemos discutir si son más o no, ya que la forma en
que están expresados sugieran un número mayor.
Dos tablas, con cinco mandamientos cada
una, las primeras con relación al hombre con Di-s y la segunda con relación al
hombre con el hombre.
Sin la ayuda de Iltró, ¿hubiera podido
Moshé liberarse de la carga y dedicarse a su misión? Recordemos que Moshé decía
“Cada vez que tienen un problema, vienen a mí. Juzgo entre el hombre y su
prójimo, y enseño las leyes y los decretos de Di-s”. (Shemot 18:16)
Así como Iltró decidió unirse a nuestro
Pueblo hay muchos que también desean hacerlo. Es nuestro deber para con ellos,
para con Di-s, y principalmente para con nosotros mismos, aceptarlos sin poner
ningún reparo.
No son conversos, como algunos los llaman.
Son yehudim. Punto. Como Moshé, como Iltró, como vos y como yo.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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