miércoles, 3 de enero de 2018

Shemot

Shemot. Nombres. La identidad de una persona está dada por su nombre y si uno lo olvida también lo hace con la persona.

“Un nuevo rey, que no sabía de Iosef, tomó el poder en Egipto.” (Shemot 1:8).

No sabía porque su nombre había sido olvidado. Iosef había sido el gobernante de Egipto sólo encima de él estaba el faráon. ¿Cómo puede ser entonces que nadie recordarse a Iosef?

Muchas veces la manipulación de la opinión pública juega un rol determinante en la historia que escriben quienes la comandan. Borrar a Iosef de todo registro histórico era una alternativa viable para el faraón, de manera tal de hacer caer en el olvido a un judío que se había alzado con toda la gloria.

De Iosef sólo quedaba su legado, sus enseñanzas de cómo gobernar, pero no su nombre.
El faraón al esclavizar a nuestro pueblo y no “saber” de Iosef siempre ignoraba nuestra existencia. Sólo al ver que éramos muchos “Los israelitas están volviéndose demasiado numerosos y fuertes para nosotros” (Shemot 1:9) tuvo miedo y nos llamó israelitas, descendientes de Israel, Yaakov. Nos dio un nombre para identificarnos.

Por otro lado, tenemos a Di-s, que ante la pregunta de Moshé sobre su nombre, se presenta como “Seré El que Seré” (Shemot 3:14). ¿Por qué entonces si no sabemos el verdadero nombre de Di-s no lo olvidamos? En primer lugar porque la forma en que lo expresa nos da la idea de eternidad y en segundo lugar a Di-s lo sentimos, no lo vemos ni lo palpamos. Todo aquello que se siente y que llamamos de alguna manera, por así decirlo, nunca se olvida: amor, amistad, fidelidad.

El nombre nos da una identidad. Una identidad que permanece a lo largo del tiempo. Podemos cambiar de ropa, de manera de pensar, de ideología política, pero de identidad nunca. Nacemos con un nombre que se nos da dependiendo del sexo en el brit milá o en el simjat bat.

Es fácil que recuerden nuestro nombre cuando estamos presentes. Hagamos buenas acciones para no ser olvidados cuando no estemos.

Di-s es eterno. Ojalá nuestro recuerdo también dure para siempre.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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