En el texto de esta semana leemos que
“(El sacerdote) Quitará las cenizas de
las ofrendas quemadas consumidas por el fuego que estén sobre el altar, y las
pondrá cerca del altar” (Vaikrá 6:3).
A simple vista
parece una mitzvá más de las 613 que aparecen en la Torá, pero analizando un
poco el significado, como tenemos que hacer con todas, vemos que se le pide al
Cohen, es decir a Aaron, que realice esta acción.
¿Y por qué se le
pide a la persona de mayor nivel espiritual que haga esta tarea?
Di-s nos está
demostrando que todas las acciones son importantes para Él. Que una persona que
tiene un nivel cultural elevado realice tareas que supuestamente, y bajo una
estructura estratificada de nuestra sociedad moderna, estarían encomendadas a
otro tipo de personas, nos enseña que no se nos tienen que caer los anillos por
tener que hacer determinadas tareas.
Mucha gente en la
actualidad dona sumas abultadas a las kehilot y con eso creen que cumplieron
con sus deberes morales. En cierto sentido puede ser, pero debemos recordar que
el dinero es un medio y no un fin per se. El fin es contribuir al
mejoramiento continuo y muchas veces no es necesario el dinero sino remangase,
ponerse una túnica distinta y contribuir de otras maneras.
A veces creemos que por no estar a la
altura de otros nuestras acciones son menos.
De algo podemos estar seguros. La
única acción que Di-s condena es la de quedarnos sin hacer nada. Siempre
podemos contribuir, siempre podemos recoger las cenizas como Aaron.
Y más en estos tiempos donde el fuego
de nuestra fé se ve influenciado por factores externos que intentan, a propósito,
o no, asimilarnos a otras culturas, es cuando debemos cargar las cenizas para
reavivar el fuego.
En el horizonte aparece Pesaj. Una
fecha importante que nos enseña y recuerda lo que es la libertad. Y el Pueblo
cuando huyó de Egipto no lo hizo portando grandes riquezas y, aun así, cada uno
contribuyó para que seamos un pueblo rico.
Y no tenemos que creer que no tener
dinero para aportar a nuestras kehilot nos aleja del mundo comunitario. Hay un
recurso económico y a la vez reconfortante: la Tefilá. Si bien el tiempo no
puede medirse en dinero, a pesar que algunos servicios profesionales lo
cuantifiquen, estamos ofreciendo el bien inmaterial más escaso que poseemos.
Todo lo que hagas siempre será mejor
a todo lo que no hagas. Podés ser Cohen Hagadol y a la vez recoger las cenizas
del altar. Interiormente podés ser lo que quieras pero son tus actos los que
determinan lo que en realidad sos.
Es el momento de hacer porque tal vez
cuando te quieras acordar, en vez de ser quien levanta las cenizas, seas tú quien
sea levantado.
Pensalo bien la próxima vez que
quieras quedarte quieto.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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