jueves, 15 de marzo de 2018

Vaikrá


¿Cuánta gente va a las corridas de Toros en España? ¿Cuánta gente va de caza por diversión? ¿Cuánta gente hubo apostando en riñas de gallos? ¿Cuántos fuimos a disfrutar de los animales en el Zoológico de Buenos Aires mientras ellos sufrían por la falta de cuidado?

A todos los que se encuentran en algún grupo mencionado arriba le mostramos el texto de esta Parashá, Vaikrá, y lo más probable es que se horroricen por los sacrificios de animales que se mencionan.

Con la destrucción del Templo los sacrificios fueron dejados de lado.

No se dejó de ofrendar animales para dar paso a la oración, sino que no tenemos un lugar sagrado donde ofrendar los animales.

Ojalá pudiéramos ver el restablecimiento del Beit Hamikdash y ver cómo sería entonces.

¿Nos tildarían de crueles? Seguramente. ¿Asesinos de animales? Seguramente. Y tendríamos miles de calificativos de aquellos que olvidan que quien nos dio los animales es a quien se lo ofrecemos para expiar nuestros pecados.

Las ofrendas a Di-s se dividían en cuatro: la voluntaria, la de paz, la del pecado y la de culpa.

Para aquella época uno, y tal vez el de mayor valor, de los bienes preciados era el alimento. Ofrecer un animal a Di-s equivalía a tener menos cantidad de comida. Había que restringir las raciones a futuro para poder cumplir.

Como Di-s es justo le exige a cada persona de acuerdo a sus posibilidades. Quien podía ofrecía un animal, quien podía menos un ave y quien estaba con muy pocos recursos bastaba con harina.

De la misma forma es como debemos manejarnos en Comunidad. Quien más puede más debe aportar y quien tiene menos recursos aportará lo que esté a su alcance. No sólo con dinero se mantiene una kehilá.


En nuestros días recitamos la Amidá en vez de las ofrendas. Sea para agradecer o para expiar, le estamos ofreciendo a Di-s el bien más escaso que nos dio y el único que no sabemos en qué medida: el tiempo.

Siempre es preferible usarlo para agradecer. Di-s es benevolente con quienes reconocen su grandeza. Si lo usamos para expiar recordemos para la próxima vez cuánto nos cuesta en tiempo el deño que hemos causado.

Sacrificar animales para Di-s no es algo malo ya que todo en el mundo a Él pertenece. Matarlos por deporte o diversión, eso sí que es crimen.

Di-s nos dio una fecha de vencimiento que desconocemos. Si llegamos a ese momento sin ser agradecidos con Él por el tiempo brindado, ¿qué sentido tuvo nuestra existencia?

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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