domingo, 4 de marzo de 2018

Vaiakel-Perkudei


No enciendan ningún fuego en el Shabat, sin importar dónde vivan” (Shemot 35:3). Sin embargo ese día encendemos con más fuerza el fuego interior que simboliza nuestra fe en Di-s.

Puedes hacer trabajo durante los seis días de la semana, mas el sábado debe mantenerse sagrado como Shabat de Shabatot para Di-s” (Shemot 35:2). Recordemos que nuestro mundo fue creado en seis días y en el séptimo Di-s descansó. Pero no es que dejó de hacer cosas ese día sino que se limitó a observar lo que había creado.

Shabat es un día para ser y dejar de hacer.

Además es el día en el cual nos acercamos a Di-s sea mediante la lectura de la Torá, la seudá (cena) de Shabat o el tiempo que uno puede pasar con la familia.

Celulares, televisión, computadoras, y muchos más elementos deberían salir de nuestras vidas en Shabat para permitirnos por un día poder ser simplemente como Di-s nos creó: humanos

La primer Parasha se llama Vaiakel que significar reunir. Si nos pudiéramos reunir todos para santificar el Shabat, el fuego interior de nuestra fe arderá con más fuerza.

La segunda Parasha es Perkudei y nos relata el detalle de cómo se utilizó lo recaudado para el Mishkan (Tabernáculo). Esto me recuerda un pasuk (versículo) de Pirkei Avot que dice: “Hay cuatro clases de personas caritativas: el que desea dar pero que otros no den; que otros den y él no; que él dé y que otros también den y que él no dé y que los otros tampoco den” (Pirkei Avot 5:13). En un sola palabra los podemos resumir a cada grupo en: envidioso, injusto, virtuoso y malvado.

Sabemos por el relato de la Torá que la mayoría del Pueblo de Israel se encontraba en el tercer grupo pero también había gente en el segundo grupo.

La rendición de cuentas que hace Moshé, va principalmente dirigida para aquellos que no quisieron dar o que dieron a regañadientes. Si dieron oro, plata o cobre, y se les explica la manera en que fueron utilizados, seguramente la próxima vez que se lo soliciten lo harán con placer.

Si algo caracterizó al Pueblo de Israel a través de su historia fue la solidaridad entre sus miembros. Kol Israel arevim ze laze (cada judío es responsable uno del otro).

Moshé no necesitaba dar explicaciones pero sin embargo lo hizo para evitar generar dudas sobre el destino de las donaciones y el origen de la riqueza que él como persona pudiera tener.

Y si el hombre que nos liberó de la esclavitud y nos condujo por el desierto demostró toda su humildad con este acto, nosotros no podemos ser menos y debemos emularlo.

Rendir cuentas no es generar dudas sobre lo que se hace con lo recibido sino una forma de agradecer por lo donado.

Siempre rindamos cuentas aunque no se nos pida. Estaremos siempre tranquilos con nuestra consciencia y enseñaremos que si algo se dona con voluntad de hacerlo los resultados son siempre positivos.

Nuestro propio Mishkan nos espera. Cuando nos pidan algo para su construcción no seamos envidiosos ni injustos ni malvados. Si nuestros antepasados en el desierto brindaron sus escasas riquezas para la continuidad de nuestro pueblo, qué podemos esperar de nosotros mismos que seguramente estamos en una mejor posición que ellos.

Nos aseguramos de esta manera que nuestro fue interior arda con toda su fuerza.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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