“Toma la vara, y tú y
Aarón reúnan a la comunidad. Hablen al peñasco en presencia de ellos, y
despedirá su agua” (Bamidbar 20:8)
“Con eso, Moshé levantó la mano, y golpeó
el peñasco dos veces con su vara” (Bamidbar 20:11)
“…no traerán a esta asamblea a la tierra
que les ha dado a ustedes”. (Bamidbar 20:12)
Tres pasukim en el cual vemos una orden de
Di-s, la acción de Moshé y el castigo por haberla incumplido.
El primero habla sobre hablarle a la
piedra. En una ocasión anterior Di-s había dicho “Debes golpear la roca, y
saldrá agua de ella para que el pueblo beba” Shemot (17:6)
¿Por qué el cambio en el método si el
resultado iba a ser el mismo? La primera vez que Di-s ordena que haya agua fue
usando la violencia. Ese era el único lenguaje que el Pueblo podía entender
luego de 400 años de esclavitud en Mitzraim. Luego, con la entrega de la Torá y
el conocimiento de las mitzvot, la palabra era el lenguaje más apropiado.
Debemos entender que para transmitir un
mensaje el lenguaje que pueda entender el destinatario es de suma importancia.
El segundo nos habla sobre la reacción de
Moshé. Golpea la vara, no sólo una vez sino dos. ¿Qué lo llevó a contradecir a
Di-s? Vamos a darle el beneficio de la duda. Volvió a escuchar un mensaje sobre
la roca. Recordó como había sido la primera vez. No presto la atención debida
al mensaje y sus pensamientos y recuerdos taparon la palabra de Di-s.
Moshé oye en vez de escuchar a Di-s. El
vocablo escuchar significa
‘poner atención o aplicar el oído para oír’. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria
e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o
lo que [alguien] dice’.
Además tenemos que ver el
estado de ánimo de Moshé “¡Escuchen ahora, ustedes, rebeldes!” (Bamidbar 20:10).
Moshé sintió ira hacia el pueblo que estaba
liderando. ¿Cómo alguien que tiene una misión tan importante como guiar a una
congregación puede sentir otro sentimiento que no sea el de alegría? ¿Cómo
puede mirar de mala gana o poner mala cara frente a la gente que tiene que
conducir?
A raíz de esto se produce el castigo. Para
Aaron fue la muerte. Aarón murió allí en la cima de la montaña [Hor]” (Bamidbar 20:28).
Moshe no podía morir ahí. Tenía la
responsabilidad de guiar al pueblo. Pero el castigo, llegar hasta el límite y
poder observar la Tierra Prometida era peor que la muerte.
El castigo siempre debe ser proporcional al
sentimiento de quien lo recibe. Para Moshé fue peor no entrar a Canaan que
morir ahí mismo.
Escuchemos siempre atentamente
antes de actuar. No hagamos las cosas con furia. Adaptémonos a los tiempos que
corren para que nuestras acciones y palabras nos parezcan obsoletas ante la
mirada de nuestros semejantes.
La vida es como la travesía en el desierto. Vamos a
tener muchas rocas que queramos golpear en vez de hablarles. Vamos a tener
momentos de ira en donde no escucharemos.
Está en nosotros recordar qué pasa cuando somos
impulsivos.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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