martes, 5 de junio de 2018

Shlaj


Una vez se me ocurrió poner en Google Maps el tiempo que se tardaría caminando desde Egipto (El Cairo para tener una referencia) hasta Jerusalem. El resultado fue de aproximadamente 149 horas. Según la Torá tardaron cuarenta años.

¿Cuál fue el causante de tan extravagante diferencia de tiempo? Aunque parezca una ironía el Pueblo perdió el rumbo. Pero no el rumbo geográfico sino el espiritual.

Para entender esta idea resumiré lo que ocurrió.

Di-s le pide a Moshé “Envía para ti hombres para explorar el territorio cananeo que estoy por darles a los israelitas” (Bamidbar 13:2).

Cuando volvieron “Empezaron a hablar mal de la tierra que habían explorado” (Bamidbar 13:32).

Entonces “Toda la comunidad levantó un vocerío y empezó a gritar. Esa noche, el pueblo lloró.” (Badmidbar 14:1) y además “El pueblo empezó a decirse el uno al otro: “Nombremos un [nuevo] líder y volvamos a Egipto” (Bamidbar 14:4)

En otras palabras, olvidaron que hubo un Di-s que los sacó de Egipto a través de Moshé. Recibieron la Torá a través de Moshé. ¿Había acaso motivo alguno para este deseo?

Un motivo puede ser la forma en que los mensajeros trasmitieron lo que vieron. “¡Nos sentimos como minúsculos saltamontes! ¡Eso es todo lo que éramos a los ojos de ellos!” (Bamidbar 13:33)

¿Y la tierra? ¿Y sus habitantes? El pedido fue para que exploran el territorio, no para que expresan cómo se sintieron. Aprovechando que pronto empieza el Mundial Futbol en Rusia sería como ir al partido inaugural y en vez de contar cómo fue el partido dijéramos “me sentía aburrido porque no era un partido de mi selección”.

Los exploradores, salvo Calev y Yehoshua, son culpables de haber dado un testimonio subjetivo pero el Pueblo también tiene su parte al haber creído en el mensaje. Si Calev y Yehoshua hubieran dado un mensaje parecido al de los otros, la historia hubiera sido otra. Pero ellos cumplieron con la misión “¡La tierra por la que pasamos en nuestras exploraciones es una tierra sumamente buena!” (Bamidbar 14:7).

En cambio, la primera visión de los exploradores fue que las ciudades estaban fortificadas. ¿Pensaron por qué? Quien se protege mucho por fuera es débil por dentro. Es como quien hace bullying. Es una persona débil por si misma que burla a los demás ya que la burla es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio.

Quien tiene baja autoestima, quien hace bullying o quien no piensa fríamente es alguien que distorsiona la realidad y que puede causar mucho daño.

Cuando sintamos que vamos a actuar así, recordemos que somos espías de nuestra alma para conquistar nuestro futuro tanto en este mundo como en el venidero.

Di-s castigó al Pueblo por el haber creído en los espías. “[El castigo] será paralelo al número de días que ustedes pasaron explorando la tierra. Fueron cuarenta días, y habrá un año por cada día, un total de cuarenta años hasta que el pecado de ustedes sea perdonado” (Bamidbar 14:34)

Lo que está por venir es desconocido. Di-s quiere que lo conquistemos. Todos los días transitamos por el desierto rumbo a nuestra tierra prometida. No nos preguntemos si podemos hacerlo o no. Sólo preguntémonos cómo.

No somos pequeños saltamontes. Somos personas que transitamos el camino de la vida. La mejor forma de hacerlo es moviéndonos en una dirección y tener un destino fijado.

Pero si en algún momento perdés el rumbo y no querés vagar por cuarenta años recordá que en cada Tefilá hay una brújula que te está esperando para encaminarte nuevamente.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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