Una vez se me ocurrió
poner en Google Maps el tiempo que se tardaría caminando desde Egipto (El Cairo
para tener una referencia) hasta Jerusalem. El resultado fue de aproximadamente
149 horas. Según la Torá tardaron cuarenta años.
¿Cuál fue el causante
de tan extravagante diferencia de tiempo? Aunque parezca una ironía el Pueblo
perdió el rumbo. Pero no el rumbo geográfico sino el espiritual.
Para entender esta idea
resumiré lo que ocurrió.
Di-s le pide a Moshé “Envía para ti hombres para
explorar el territorio cananeo que estoy por darles a los israelitas” (Bamidbar
13:2).
Cuando volvieron “Empezaron
a hablar mal de la tierra que habían explorado” (Bamidbar 13:32).
Entonces “Toda la comunidad levantó un
vocerío y empezó a gritar. Esa noche, el pueblo lloró.” (Badmidbar 14:1)
y además “El pueblo empezó a decirse el uno al otro: “Nombremos un [nuevo]
líder y volvamos a Egipto” (Bamidbar 14:4)
En otras palabras,
olvidaron que hubo un Di-s que los sacó de Egipto a través de Moshé. Recibieron
la Torá a través de Moshé. ¿Había acaso motivo alguno para este deseo?
Un motivo puede ser la
forma en que los mensajeros trasmitieron lo que vieron. “¡Nos sentimos como minúsculos
saltamontes! ¡Eso es todo lo que éramos a los ojos de ellos!” (Bamidbar 13:33)
¿Y la tierra? ¿Y sus habitantes? El pedido fue para que
exploran el territorio, no para que expresan cómo se sintieron. Aprovechando
que pronto empieza el Mundial Futbol en Rusia sería como ir al partido
inaugural y en vez de contar cómo fue el partido dijéramos “me sentía aburrido porque
no era un partido de mi selección”.
Los exploradores, salvo
Calev y Yehoshua, son culpables de haber dado un testimonio subjetivo pero el
Pueblo también tiene su parte al haber creído en el mensaje. Si Calev y
Yehoshua hubieran dado un mensaje parecido al de los otros, la historia hubiera
sido otra. Pero ellos cumplieron con la misión “¡La tierra por la que pasamos en nuestras exploraciones
es una tierra sumamente buena!” (Bamidbar 14:7).
En cambio, la primera
visión de los exploradores fue que las ciudades estaban fortificadas. ¿Pensaron
por qué? Quien se protege mucho por fuera es débil por dentro. Es como quien
hace bullying. Es una persona débil por si misma que burla a los demás ya que
la burla es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio.
Quien tiene baja
autoestima, quien hace bullying o quien no piensa fríamente es alguien que
distorsiona la realidad y que puede causar mucho daño.
Cuando sintamos que
vamos a actuar así, recordemos que somos espías de nuestra alma para conquistar
nuestro futuro tanto en este mundo como en el venidero.
Di-s castigó al Pueblo
por el haber creído en los espías. “[El castigo] será paralelo al número de días que ustedes pasaron explorando
la tierra. Fueron cuarenta días, y habrá un año por cada día, un total de
cuarenta años hasta que el pecado de ustedes sea perdonado” (Bamidbar
14:34)
Lo que está por venir es desconocido. Di-s quiere que
lo conquistemos. Todos los días transitamos por el desierto rumbo a nuestra
tierra prometida. No nos preguntemos si podemos hacerlo o no. Sólo
preguntémonos cómo.
No somos pequeños saltamontes. Somos personas que
transitamos el camino de la vida. La mejor forma de hacerlo es moviéndonos en
una dirección y tener un destino fijado.
Pero si en algún momento perdés el rumbo y no querés
vagar por cuarenta años recordá que en cada Tefilá hay una brújula que te está
esperando para encaminarte nuevamente.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario