miércoles, 27 de junio de 2018

Balak


Cuando abrimos el Sidur para la Tefilá de Shajarit, en la página 4, nos encontramos con la frase “Ma Tovu Oaleja Yaakov” (Cuán bella son tus tiendas Yaakov). Pertenece a una persona ajena a nuestro pueblo llamada Bilam.

¿Por qué son bellas nuestras tiendas? ¿Por qué Bilam siente envidia?

Si hay algo que ha caracterizado al Pueblo Judío a lo largo del tiempo es el respecto por el Hogar simbolizado en las tiendas. Es allí donde realizamos el Seder de Pesaj, el Kidush, encedemos las neirot en Shabat y Yom Tov, construimos la Sucá, y muchas otras mitzvot que serían largas de enumerar.

Bilam intenta maldecirnos, pero de su boca salen estas palabras que simbolizan en forma profética el odio y la envidia que nos ha perseguido a lo largo de nuestra historia.

Y muchas veces esa envidia viene de la mano de la ignorancia y por temor, tal como figura en el texto “los moabitas quedaron muertos de miedo porque el pueblo [israelita] era sumamente numeroso.” (Bamidbar 22:3).

Frases despectivas como “no hay judíos pobres”, “los judíos dominan el mundo”, “los judíos quieren conformar el nuevo orden mundial”, son consecuencia de la envidia que nos tienen. Si creáramos una corriente de pensamiento sería el Bilamismo.

Ahora bien, ¿por qué no hay judíos pobres? Porque en nuestros hogares nos enseñan a ayudarnos mutuamente, a trabajar en comunidad para que todos podamos acceder a los mínimos requisitos para no tener un mal pasar.

¿Los judíos dominamos el mundo? Para nada. En nuestros hogares nos enseñan la humildad frente a Di-s. Dominar el mundo no significa ser amo y señor de todos los seres vivos. Significa conocer nuestro lugar y aceptarlo. Significa aceptar la Voluntad de Di-s como fuente de nuestros actos. Con esa premisa podemos decir que dominamos al mundo.

¿Un nuevo orden mundial? El termino es utilizado como teoría conspirativa de los cuales se dice que hay dinero en el medio. Y el dinero es siempre relacionado con el Pueblo Judío. Si crear un nuevo orden es acatar las mitzvot, amando a nuestro prójimo y aceptando que no todos tenemos la misma creencia, que así sea. El judaísmo no asesina a quien tiene otra creencia.

Cuando Bilam nos quizo maldecir, las palabras no fueron sino una muestra de envidia por nuestro hogar, por nuestra Torá y por Di-s.

En Pirkei Avot se contrastan las conductas de Abraham con las de Bilam. ¿Por qué? Porque Abraham hizo todo lo posible para estar cerca de Di-s mientras que Bilam hacía todo lo contrario.

Bilam tuvo la oportunidad de no maldecir a nuestro pueblo y sin embargo lo hizo.

A lo largo de la historia muchos pueblos con grandes casas nos quisieron destruir, pero olvidaron algo importante: una casa no es siempre un hogar. La casa se construye hacia afuera, el hogar se construye puertas adentro.

Nosotros humildemente, porque no somos pobres, dominamos al mundo, y creamos un nuevo orden mundial, seguimos simplemente mostrándoles cuán bellas son nuestras tiendas.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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