Las
publicidades agresivas que vemos en los medios de comunicación suelen despertar
deseos apasionados por objetos o deseos que probablemente no tengamos
conocimiento previo.
Por
citar un ejemplo si no hubiera visto a Eric Estrada publicitar el “reduce fat
fast” nunca se me hubiera ocurrido bajar de peso por motus propio.
Y
esto es lo que debemos interpretar de los pasukim que hay en el comienzo de
esta Parashá.
“Si ves entre los prisioneros una mujer
hermosa y la deseas, puedes tomarla por esposa.” (Devarim 21:11). “En un
caso así, cuando la traigas a tu hogar, debe rasurarse la cabeza y dejarse
crecer las uñas.” (Devarim 21:12). “Debe sacarse su vestimenta de
cautiva y permanecer en tu casa un mes entero, llorando a su padre y a su
madre. Sólo entonces puedes tener relaciones íntimas con ella y poseerla,
haciéndola tu esposa” (Devarim 21:13).
Si lo tomamos en forma textual estaríamos rozando
un tipo de violencia de género. El sometimiento de la mujer a acciones
impuestas contra su voluntad.
Definitivamente
tendríamos una mente muy estrecha si pensamos que la Torá hay que interpretarla
textualmente. Fue entregada en una época donde la única forma de gobierno legítimo
estaba basada en el patriarcado. Aunque a simple vista pueda parecer machista
hay que interpretarla para entender que no es así.
La mitzvá que figura en los pasukim mencionados está
referida a la eterna lucha entre la razón y el deseo. El deseo puede ser
momentáneo mientras que la razón nos muestra el futuro. En términos vulgares,
si uno está caliente con algo lo mejor es esperar un tiempo
prudencial para ver si la calentura es legítima o es sólo un
arrebato del momento.
René Descartes interpretó al pie de la letra la
idea cuando nos enseñó su frase “cogito ergo sum”, pienso luego existo.
Sólo
cuando usamos la razón sabemos que es real lo que sentimos. Existimos por y
para ese sentimiento. No nos dejamos atormentar por un impulso instantáneo,
sino que logramos un sentimiento atemporal.
¿Cuántas relaciones se rompieron por una frase
dicha en un momento de ira? ¿Cuántas guerras no hubieran nunca ocurrido de
haberse pensado en la cantidad de vidas que se perderían?
Di-s nos da las herramientas para que tomemos
nuestras propias decisiones. No nos enseña a pescar, sino que nos da la caña
para que nosotros mismos aprendamos a usarla.
El razonamiento es un medio y no un fin en sí
mismo. Lo tenemos para lograr que nuestros impulsos inmediatos se transformen
en sentimientos duraderos.
Y
ser un ser pensante y razonador no implica no creer en Di-s. Es todo lo
contario. Ser una persona que razona es saber aprovechar al máximo la potestad
que nos dio el Creador para poder decidir qué hacer con nuestras vidas. El
pensar usando el libre albedrío.
El
futuro es una incógnita que se revela con las acciones de nuestro presente.
Descartes no se equivocó, si querés existir tenés que pensar.
Te
invito a que pensemos juntos este Shabat
Shabat
Shalom
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