Una de las mitzvot que aparece esta semana, dentro
del recuento que hace Moshé frente al Pueblo antes de la entrada a la Tierra de
Israel, es la referida a ayudar a quien lo necesite.
“Cuando en un asentamiento de
la tierra que Dios tu Señor te da cualquiera de tus hermanos sea pobre, no
endurezcas tu corazón ni cierres tu mano contra tu hermano necesitado”.
(Devarim 15:7)
Esto es tzedaká pura. La ayuda a quien lo necesita.
Y no es necesariamente solo con dinero como podemos ayudar. Hay muchas otras
formas de hacerlo.
Nuestro comedor comunitario, Tikunea, es un ejemplo
de ello. No sólo se le da comida a la gente que lo necesita sino también es un
espacio de contención, ayuda y recreación.
El dinero es un medio y no un fin per se.
Y además la tzedaká no debe brindarse porque sí.
Uno debe sentir placer al hacerlo. ¿Cuánta gente dona dinero pensando que con
eso lava su cabeza? Quien lo hace sintiendo placer es quien realmente entiende
esta mitzva.
Ahora bien, ¿hay algo que nos obligue o nos haga
brindar ayuda?
No estamos obligados a hacerlo. Pero Di-s nos hizo a
su imagen y semejanza. Di-s es dador. Nos da la vida, el aire que respiramos,
nuestro sustento diario, y podemos seguir con innumerables ejemplos.
Entonces qué mejor que dar para emular la acción
divina de la creación.
Cuando donamos ropa para un ropero comunitario, por
ejemplo, estamos dando la posibilidad de que una persona que la necesita la use
y no sienta frío. Le estamos dando la posibilidad de sobrevivir a las bajas
temperaturas. Una posibilidad de vida.
¿Hay una medida para la tzedaká?
No hay cantidad definida. Pero hay dos pasukim que
dicen “Al final de cada período de tres años debes sacar todos los
diezmos del cultivo de ese año y ponerlos en tus asentamientos” (Devarim
14:28) y “Entonces vendrá el levita, que no tiene porción hereditaria contigo,
junto con el extranjero, el huérfano y la viuda de tu asentamiento, y comerán y
estarán satisfechos. Entonces Dios tu Señor te bendecirá en todo lo que hagas.”
(Devarim 14:29)
Una buena medida es un diezmo. No es obligatorio,
es sólo una interpretación de nuestros jajamin.
Y la mejor medida para la tzedaká es nuestra
conciencia. Sólo nosotros interiormente sabemos, primero si estamos en
condiciones, segundo cómo y por último cuánto podemos donar.
Tal vez un diezmo pueda parecer mucho, pero
recordemos que Di-s no nos va a ordenar algo que nos sea desfavorable. Si nos
dice que donemos un 10% seguramente nos va a recompensar con algo mayor.
Recordemos esto principalmente ahora que se acercan
los Iamin Noraim. Nuestras Kehilot son pequeños mundos donde hay gente que
necesita nuestra ayuda. Si no podes con dinero, hay muchísimas otras formas de
hacerlo.
“La bendición [vendrá] si obedecen los
mandamientos de Dios su Señor, que les prescribo hoy.” (Devarim 11:27)
La bendición viene por la
acción y no por la cantidad.
Cerremos los ojos un instante
y pensemos cómo podemos hacerlo. Al abrirlos, ya habremos dado el primer paso.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario