martes, 7 de agosto de 2018

Ree


Una de las mitzvot que aparece esta semana, dentro del recuento que hace Moshé frente al Pueblo antes de la entrada a la Tierra de Israel, es la referida a ayudar a quien lo necesite.

“Cuando en un asentamiento de la tierra que Dios tu Señor te da cualquiera de tus hermanos sea pobre, no endurezcas tu corazón ni cierres tu mano contra tu hermano necesitado”. (Devarim 15:7)

Esto es tzedaká pura. La ayuda a quien lo necesita. Y no es necesariamente solo con dinero como podemos ayudar. Hay muchas otras formas de hacerlo.

Nuestro comedor comunitario, Tikunea, es un ejemplo de ello. No sólo se le da comida a la gente que lo necesita sino también es un espacio de contención, ayuda y recreación.

El dinero es un medio y no un fin per se.

Y además la tzedaká no debe brindarse porque sí. Uno debe sentir placer al hacerlo. ¿Cuánta gente dona dinero pensando que con eso lava su cabeza? Quien lo hace sintiendo placer es quien realmente entiende esta mitzva.

Ahora bien, ¿hay algo que nos obligue o nos haga brindar ayuda?

No estamos obligados a hacerlo. Pero Di-s nos hizo a su imagen y semejanza. Di-s es dador. Nos da la vida, el aire que respiramos, nuestro sustento diario, y podemos seguir con innumerables ejemplos.

Entonces qué mejor que dar para emular la acción divina de la creación.

Cuando donamos ropa para un ropero comunitario, por ejemplo, estamos dando la posibilidad de que una persona que la necesita la use y no sienta frío. Le estamos dando la posibilidad de sobrevivir a las bajas temperaturas. Una posibilidad de vida.

¿Hay una medida para la tzedaká?

No hay cantidad definida. Pero hay dos pasukim que dicen “Al final de cada período de tres años debes sacar todos los diezmos del cultivo de ese año y ponerlos en tus asentamientos” (Devarim 14:28) y “Entonces vendrá el levita, que no tiene porción hereditaria contigo, junto con el extranjero, el huérfano y la viuda de tu asentamiento, y comerán y estarán satisfechos. Entonces Dios tu Señor te bendecirá en todo lo que hagas.” (Devarim 14:29)

Una buena medida es un diezmo. No es obligatorio, es sólo una interpretación de nuestros jajamin.

Y la mejor medida para la tzedaká es nuestra conciencia. Sólo nosotros interiormente sabemos, primero si estamos en condiciones, segundo cómo y por último cuánto podemos donar.

Tal vez un diezmo pueda parecer mucho, pero recordemos que Di-s no nos va a ordenar algo que nos sea desfavorable. Si nos dice que donemos un 10% seguramente nos va a recompensar con algo mayor.

Recordemos esto principalmente ahora que se acercan los Iamin Noraim. Nuestras Kehilot son pequeños mundos donde hay gente que necesita nuestra ayuda. Si no podes con dinero, hay muchísimas otras formas de hacerlo.

La bendición [vendrá] si obedecen los mandamientos de Dios su Señor, que les prescribo hoy.” (Devarim 11:27)

La bendición viene por la acción y no por la cantidad.

Cerremos los ojos un instante y pensemos cómo podemos hacerlo. Al abrirlos, ya habremos dado el primer paso.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario