martes, 28 de agosto de 2018

Ki Tavó


¿Alguna vez pensamos cómo, para qué o por qué respiramos? ¿O acaso nos preguntamos cómo es que el aire que entra en nuestro cuerpo es el necesario para seguir viviendo? No hay ni más ni menos. No se desvía ni a la derecha ni a la izquierda si el centro fuera la cantidad necesaria.

Y lo tomamos como algo natural. Como un camino que transitamos desde una exhalación hasta la próxima. No nos detenemos a preguntarnos si la próxima cantidad de aire será suficiente para inflar nuestros pulmones.

Vamos aprendiendo con cada suspiro que el aire es de suma importancia para nuestra supervivencia pero que en cierto momento nuestros pulmones no van a funcionar entonces recién ahí sabremos que su función era por tiempo determinado.

Eso es lo que Di-s nos enseña en esta Parashá. “Mas hasta el día de hoy, Di-s no les dio corazón para saber, ojos para ver y oídos para oír” (Ki Tavó 29:3).

En retrospectiva todo parece más fácil. Para sacarnos un diez en una evaluación hubiéramos estudiado más, pero ¿lo sabíamos antes?

Muchas veces por tener nuestra visión de a dónde vamos olvidamos disfrutar del paisaje. Y el paisaje sí está a la derecha y a la izquierda. Si nos desviamos, perdemos el rumbo.

Y lo mismo pasa al desviarnos del camino de las mitzvot. “Si no obedeces a Di-s tu Señor y no cumples cuidadosamente todos Sus mandamientos y decretos tal como te los prescribo hoy, entonces todas estas maldiciones vendrán a relacionarse contigo” (Ki Tavo 28:15)

Di-s no nos quiere como robots repitiendo o cumpliendo mitzvot sin entenderlas. Cumplirlas también es un camino y la manera que lo transitamos es gracias al libre albedrío que nos dio.

Recorrer ese camino sin desviarnos implica ir conociendo paso a paso los riesgos y eso nos da experiencia. Conocerlo de antemano nos da precaución, pero ya nos da la visión subjetiva de quien nos lo enseña.

Y eso es lo que Di-s nos dice. Ahora abran los ojos y vean. ¿Quién les proveyó vestimenta? ¿Quién los alimentó durante cuarenta años? ¿Miren sus pies y díganme si sus plantas están destrozadas? Todo fue tomado de manera natural, como el aire que respiramos. Sólo al llegar al final de la travesía por el desierto nos dimos cuentas que nuestras ropas estaban intactas, que no pasamos hambre, y de no ser un pueblo de un gran ejército de hombres haber llegado a destino.

Si el Pueblo de Israel hubiera sabido que los milagros de Di-s eran hechos para ellos seguramente los hubieran disfrutado y no quejado como cuando pidieron comer carne o desafiado con el suceso de los espías.

A cada momento estamos recorriendo un camino que no conocemos. Está en nosotros disfrutar de este desconocimiento o entregarnos a la negación en cada paso en falso que podamos dar.

Di-s nos dio un corazón, ojos y oídos y nos enseñó cómo funcionan. Está en nosotros darle sentido a esa función: para bien o para mal.

Aunque sólo al terminar de recorrer nuestro camino sabremos cuál de las dos opciones hemos elegido.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario