“¡Mira! Hoy he puesto delante
de ti [una libre elección] entre la vida y el bien [por un lado], y la muerte y
el mal [por el otro].” (Devarim 30:15)
¿Hay alguien que elegiría acaso el camino del mal?
¿Seríamos racionales eligiendo esa opción?
Para entender cuál es nuestra alternativa tenemos
que definir qué es vida.
Vida no es simplemente un corazón que late e irriga
sangre por todo nuestro cuerpo al compás del aire que ingresa a nuestros
pulmones. Vida es tener sueños, metas, objetivos y humildad.
Si no comprendemos que nuestra vida terrenal es
corta y tiene un tiempo definido, sencillamente estaremos eligiendo el camino
de la muerte.
Tenemos un cuerpo físico que nace, crece y muere.
Eso es inevitable. Pero también poseemos un cuerpo espiritual cuya vida comenzó
con la Creación y perdurará por el resto de los días.
Y las actitudes positivas que tomamos frente a la
vida es lo que alimenta nuestra parte espiritual. Quedarnos sentados viendo
como nos pasa el tiempo es elegir la muerte.
Elegir la vida es seguir las mitzvot. En el Sinaí
estuvimos todos, sea física o espiritualmente. Todos aceptamos el pacto con
Di-s. El pacto de la vida.
Y este pacto también tiene sus aristas. Nuestro ser
físico tiene deseos y necesidades que muchas veces pueden contrariar a nuestro
ser espiritual. Sepamos entender que no sólo de Tefilá se alimenta nuestro
cuerpo. Hay impulsos, sentimientos y contradicciones, que hacen que nuestro
accionar muchas veces se vuelque hacia la elección de la muerte.
Elegir la vida es encontrar la armonía entre
nuestros seres (físico y espiritual) de manera tal que el paso por este mundo
no sea un obstáculo de nuestro desarrollo para el mundo venidero ni que una
excesiva espiritualidad nos impida disfrutar de nuestro presente.
Y la elección entre la vida y la muerte es dirigida
al Pueblo de Israel como un ser único. No se menciona explícitamente la palabra
“Pueblo” sino que Di-s se refiere a nosotros en segunda persona. Nos da la idea
de comunidad donde cada miembro es importante y si faltara uno la cosa sería
distinta.
Kol Israel arevin ze laze.
Cada uno de nosotros somos responsables por los
otros. Cada uno de nosotros es responsable porque el otro elija siempre la
vida.
Elul fue un mes de introspección. De mirarnos hacia
adentro y ver cómo actuamos hacia afuera. De preguntarnos qué hicimos y para
qué. De pedir perdón y a la vez perdonar. De pensar qué elegir y con ello cómo
actuar.
Tishrei comienza con los Iamim Noraim. Otro año más
a punto de iniciarse, y al conocido saludo de Shaná Tová le agrego “que sigas
eligiendo la vida”
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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