martes, 4 de septiembre de 2018

Nitzavim


¡Mira! Hoy he puesto delante de ti [una libre elección] entre la vida y el bien [por un lado], y la muerte y el mal [por el otro].” (Devarim 30:15)

¿Hay alguien que elegiría acaso el camino del mal? ¿Seríamos racionales eligiendo esa opción?

Para entender cuál es nuestra alternativa tenemos que definir qué es vida.

Vida no es simplemente un corazón que late e irriga sangre por todo nuestro cuerpo al compás del aire que ingresa a nuestros pulmones. Vida es tener sueños, metas, objetivos y humildad.

Si no comprendemos que nuestra vida terrenal es corta y tiene un tiempo definido, sencillamente estaremos eligiendo el camino de la muerte.

Tenemos un cuerpo físico que nace, crece y muere. Eso es inevitable. Pero también poseemos un cuerpo espiritual cuya vida comenzó con la Creación y perdurará por el resto de los días.

Y las actitudes positivas que tomamos frente a la vida es lo que alimenta nuestra parte espiritual. Quedarnos sentados viendo como nos pasa el tiempo es elegir la muerte.

Elegir la vida es seguir las mitzvot. En el Sinaí estuvimos todos, sea física o espiritualmente. Todos aceptamos el pacto con Di-s. El pacto de la vida.

Y este pacto también tiene sus aristas. Nuestro ser físico tiene deseos y necesidades que muchas veces pueden contrariar a nuestro ser espiritual. Sepamos entender que no sólo de Tefilá se alimenta nuestro cuerpo. Hay impulsos, sentimientos y contradicciones, que hacen que nuestro accionar muchas veces se vuelque hacia la elección de la muerte.

Elegir la vida es encontrar la armonía entre nuestros seres (físico y espiritual) de manera tal que el paso por este mundo no sea un obstáculo de nuestro desarrollo para el mundo venidero ni que una excesiva espiritualidad nos impida disfrutar de nuestro presente.

Y la elección entre la vida y la muerte es dirigida al Pueblo de Israel como un ser único. No se menciona explícitamente la palabra “Pueblo” sino que Di-s se refiere a nosotros en segunda persona. Nos da la idea de comunidad donde cada miembro es importante y si faltara uno la cosa sería distinta.

Kol Israel arevin ze laze.

Cada uno de nosotros somos responsables por los otros. Cada uno de nosotros es responsable porque el otro elija siempre la vida.

Elul fue un mes de introspección. De mirarnos hacia adentro y ver cómo actuamos hacia afuera. De preguntarnos qué hicimos y para qué. De pedir perdón y a la vez perdonar. De pensar qué elegir y con ello cómo actuar.

Tishrei comienza con los Iamim Noraim. Otro año más a punto de iniciarse, y al conocido saludo de Shaná Tová le agrego “que sigas eligiendo la vida”

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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