martes, 18 de septiembre de 2018

Haazinu


¿Qué es la obesidad y qué tiene que ver con la Parashá de esta semana? La obesidad se define como un aumento de grasa corporal generado por un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético que queda relacionado con el texto de esta semana cuando dice “De este modo, Ieshurún engordó y se rebeló. Te volviste gordo, grueso y obeso” (Devarim 32:15)

¿Cómo relacionamos la obesidad con abandonar a D´s?

Cuando uno es muy exitoso en la vida y la “buena suerte” está de su lado, tendemos a olvidar que es la voluntad de D´s que así sea. Nos olvidamos de ser agradecidos y solo acudimos en Su ayuda cuando las papas queman.

Comemos, por consiguiente, en demasía, para satisfacer nuestro ser físico olvidando por completo a nuestro ser espiritual.

Y por comer no sólo queda delimitado taxativamente a la comida. Deseos, impulsos, ambición desmedida, y muchas otras acciones quedan circunscriptas a la obesidad física.

Y así generamos un círculo vicioso en el cual queremos cada vez comida para satisfacernos porque no tenemos un límite. En cambio, para nuestro ser espiritual el límite es el estudio constante de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot..

Nuestro ser espiritual nunca va a ser obeso. La enfermedad de esta parte nuestra es la anorexia. Es decir, el miedo real a engordar. La cura se encuentra en comprender que las mitzvot son reglas que debemos cumplir que alimentan nuestro espíritu. No hay una forma única de cumplirlas. Cada uno las interpreta como puede. Para eso D´s nos dio el libre albedrio.

Y cada vez que lo alimentamos, nuestro ser espiritual siempre queda satisfecho mientras que nuestro ser físico puede fagocitar sin límites.

Tampoco significa que no debamos comer todo lo que queramos, sino que debemos encontrar un punto de equilibrio entre lo que nos alimenta física y espiritualmente.

Terminamos los Iamin Noraim y es un buen momento para pensar y recapacitar si queremos ser obesos el próximo año.

Si deseamos no serlo, la mejor manera de hacerlo no es dejar de comer, sino mirar al cielo y agradecerle a D´s que nos hizo dar cuenta, de que nunca es tarde para encontrar el equilibrio.

Estamos pronto a terminar otro ciclo de lectura de la Torá. Al empezar con Bereshit, D´s nos sirve entrega nuevamente el alimento.

Te invito al banquete. La comida es divina.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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