Prácticamente
terminados los Iamin Noraim tenemos la festividad de Sucot. Una festividad
llena de alegría (uno de los nombres por la que se la conoce es Iman Simjeteinu)
por haber sido juzgados favorablemente.
Celebramos Sucot
habitando una Suca que se construye de acuerdo a ciertas reglas. Debe tener por
lo menos dos paredes completas y parte de una tercera y lo que no debe faltar
es el techo construido con cualquier vegetación cortada de su raíz.
La mitzvá de Sucot
“Durante [estos] siete días deben vivir en
cabañas con techo de paja. Todos los incluidos en Israel deben vivir en tales
cabañas con techo de paja.” (Vaikrá 23:42),
tiene la función no sólo de recordar que
durante 40 años el Pueblo de Israel habitó en ellas durante su travesía en el
desierto, sino que nos sirve como recordatorio que D´s nos protege constantemente.
En vez de estar tranquilos y seguros en nuestro hogar, habitamos la Suca para
recodarlo porque muchas veces pasa que al estar protegidos olvidamos quien nos
protege. Esto está ligado al pasuk que leeimos en la Parashá Haazinu:
“engordarán… y se alejarán de mí”.
Con el paso del tiempo, esta mitzvá fue aggiornándose. Los espacios para construir una Sucá fueron
disminuyendo y nuestros sabios dictaminaron que cumplimos con la mitzvá comiendo
la primera noche dentro de ella y pronunciado las brajot (bendiciones) pertinentes.
Muy a pesar de
muchos que piensan que esta modernización nos aleja del cumplimiento de la
mitzvá, considero por el contrario que atrae a más gente a compartir un momento
en la Sucá. Una seudá (cena) sabática puede ser más importante para nuestro
espíritu que estar durante siete días incómodos viviendo en ese lugar.
Otra mitzvá de
esta festividad es agitar los arbaat haminim (las cuatro especies que menciona
la Tora: etrog, lulag, hadashim y aravot).
¿Por qué debemos
usar las cuatro especies? Para complementarse entre todos. El etrog tiene aroma
y sabor; el lulav sólo gusto; el hadas sólo sabor y la aravá no posee ninguna
de esas características. Agitando las cuatro a la vez podemos hacer que el
etrog contenga a la aravá y el lulav y hadas se complementen.
Nuestros sabios
comparar los arbaat haminim con el estudio de la Torá y el cumplimiento de las
mitzvót. El etrog sería el ideal, mientras que la aravá sería alguien que está
alejado tanto del estudio como del cumplimiento.
Así podremos
comprender que la festividad de Sucot es un agradecimiento a D´s y un
reconocimiento a su protección. Agitamos las cuatro especies hacia los puntos
cardinales para unir a todo el Pueblo de Israel dispersos en el mundo,
apuntamos hacia arriba para reconocer a D´s como fuente de nuestra vida y luego
hacia abajo para agradecer por lo que hace sobre nosotros que estamos sobre la
tierra.
Habitar (o por lo
menos cenar) es la Sucá conecta a las generaciones. Si tienes espacio al aire
libre en tu hogar construila. Si no tienes, concurre a un lugar donde haya una.
Lo importante es
estar. Lo importante es intentar ser como el etrog. Su gusto y aroma perduran
con el paso del tiempo.
Al igual que el
Pueblo de Israel
Jag Sucot Sameaj!
Lucas Fisbein
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