martes, 25 de septiembre de 2018

Sucot 5779


Prácticamente terminados los Iamin Noraim tenemos la festividad de Sucot. Una festividad llena de alegría (uno de los nombres por la que se la conoce es Iman Simjeteinu) por haber sido juzgados favorablemente.

Celebramos Sucot habitando una Suca que se construye de acuerdo a ciertas reglas. Debe tener por lo menos dos paredes completas y parte de una tercera y lo que no debe faltar es el techo construido con cualquier vegetación cortada de su raíz.

La mitzvá de Sucot “Durante [estos] siete días deben vivir en cabañas con techo de paja. Todos los incluidos en Israel deben vivir en tales cabañas con techo de paja.” (Vaikrá 23:42), tiene la función no sólo de recordar que durante 40 años el Pueblo de Israel habitó en ellas durante su travesía en el desierto, sino que nos sirve como recordatorio que D´s nos protege constantemente. En vez de estar tranquilos y seguros en nuestro hogar, habitamos la Suca para recodarlo porque muchas veces pasa que al estar protegidos olvidamos quien nos protege. Esto está ligado al pasuk que leeimos en la Parashá Haazinu: “engordarán… y se alejarán de mí”.

Con el paso del tiempo, esta mitzvá fue aggiornándose. Los espacios para construir una Sucá fueron disminuyendo y nuestros sabios dictaminaron que cumplimos con la mitzvá comiendo la primera noche dentro de ella y pronunciado las brajot (bendiciones) pertinentes.

Muy a pesar de muchos que piensan que esta modernización nos aleja del cumplimiento de la mitzvá, considero por el contrario que atrae a más gente a compartir un momento en la Sucá. Una seudá (cena) sabática puede ser más importante para nuestro espíritu que estar durante siete días incómodos viviendo en ese lugar.

Otra mitzvá de esta festividad es agitar los arbaat haminim (las cuatro especies que menciona la Tora: etrog, lulag, hadashim y aravot).

¿Por qué debemos usar las cuatro especies? Para complementarse entre todos. El etrog tiene aroma y sabor; el lulav sólo gusto; el hadas sólo sabor y la aravá no posee ninguna de esas características. Agitando las cuatro a la vez podemos hacer que el etrog contenga a la aravá y el lulav y hadas se complementen.

Nuestros sabios comparar los arbaat haminim con el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvót. El etrog sería el ideal, mientras que la aravá sería alguien que está alejado tanto del estudio como del cumplimiento.

Así podremos comprender que la festividad de Sucot es un agradecimiento a D´s y un reconocimiento a su protección. Agitamos las cuatro especies hacia los puntos cardinales para unir a todo el Pueblo de Israel dispersos en el mundo, apuntamos hacia arriba para reconocer a D´s como fuente de nuestra vida y luego hacia abajo para agradecer por lo que hace sobre nosotros que estamos sobre la tierra.

Habitar (o por lo menos cenar) es la Sucá conecta a las generaciones. Si tienes espacio al aire libre en tu hogar construila. Si no tienes, concurre a un lugar donde haya una.

Lo importante es estar. Lo importante es intentar ser como el etrog. Su gusto y aroma perduran con el paso del tiempo.

Al igual que el Pueblo de Israel

Jag Sucot Sameaj!

Lucas Fisbein

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