Esta semana leemos sobre la ofrenda de paz que se sacrifica para D´s como
agradecimiento e instantáneamente surge la pregunta de si somos realmente
agradecidos.
Y ahondando en el tema, ¿qué es ser agradecido? Porque una cosa es decirlo,
parecerlo y otra muy distinta serlo. Cuando buscamos el significado en el diccionario
nos dice que es mostrar gratitud. Quedarnos con esa definición es simplista. Ser
agradecido es una forma de vida. Es reconocer que existe alguien que nos
facilita nuestro día a día. Para los que somos creyentes ese alguien es el Santo
Bendito Sea.
Hay otras personas más simplistas que le atribuyen su suerte al destino.
Son quienes no creen en alguien superior. ¿Está bien eso? Cuando me preguntan
por la gente no creyente suelo responder con en tono gracioso que hasta los ateos
creen que D´s cuando tapan el baño ajeno.
D´s existe hasta para quienes no creen en Él porque la negación de su existencia
es a la vez la afirmación de que existe.
Y volviendo al ser agradecidos, ¿los somos además con nuestros semejantes?
Hay una ofrenda de siete letras que es el mayor reconocimiento a otra persona:
la palabra gracias. ¿Cuántas veces la decimos? ¿Son suficientes? Es mejor pasar
por insufrible al decirlo en demasía que quedar como irrespetuoso por omitirlo.
Al conductor del autobús, a la cajera del supermercado, al guardia de seguridad
que nos protege, ¿le decimos gracias? “Es su trabajo” nos responden quienes no
se preocupan por sus semejantes. Sí, es la tarea asignada, pero ¿qué nos
molesta agradecerles por hacerla? Es una forma sencilla y económica de retribuir.
¿Y a D´s como le retribuimos? Con la Tefilá. Le estamos ofrendando el bien
más escaso que tenemos: nuestro tiempo. La vida tiene una duración determinada
y entregar unos minutos de cada día a relacionarnos con el Creador es una forma
de gratitud que se equipara a las gracias mencionadas más arriba.
Y lo más importante de la Tefilá, y también de la palabra gracias, es que
no distingue por clase social, color de piel, grupo de pertenencia, etc. Todos
rezamos de igual manera, todos decimos gracias, aunque el tono pueda no ser de
la misma forma.
Lo importante es reconocer el momento de hacerlo porque el tiempo pasa
demasiado rápido y muchas veces por esperar el tiempo preciso nos quedamos
precisamente sin tiempo.
Quiera D´s que este Shabat empecemos a ser más agradecidos tanto con Él
como con nuestros semejantes.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario