lunes, 28 de abril de 2025

Tazria-Metzora 5785

“Cuando una persona tiene la marca de la maldición… “¡Impuro! ¡Impuro!”, debe clamar” (Vaikrá 13:45).

En otras palabras, debía reconocer su enfermedad para que el cohen pudiera determinar si padecía o no esta rara afección llamada tzaraat que vulgarmente se traduce y/o asemeja a la lepra, pero en realidad era algo completamente distinto.

La lepra es una enfermedad causada por una bacteria mientras que tzaraat es causado por muchos factores siendo el principal el lashón hará.

Cuando calumniamos nuestras palabras hablan más de nosotros mismos que de la persona a la que nos referimos. ¿Qué es lo que nos hace actuar así? ¿La necesidad de pertenencia a un grupo en cuál si no decimos algo no podemos entrar? ¿Un falso sentimiento de superioridad porque humillamos a otra persona? ¿Somos conscientes que hoy hablamos lashón hará de otros y mañana pueden hacerlo sobre nosotros?

Así como quien padecía esta enfermedad debía anunciarlo públicamente, cuando nosotros nos sintamos enfermos debemos reconocerlo. ¿Cuántas veces posponemos visitas de control médico? ¿Cuánto tiempo transcurre entre nuestros chequeos generales de salud? Cuando nos damos cuenta que nuestro cuerpo nos envió señales suele ser muy tarde. En el tzaraat la evidencia eran las manchas en la piel. Para enfermedades modernas puede ser una pequeña molestia, un dolor de cabeza, etc.

La impureza espiritual no se cura sólo yendo a una mikve sino pidiendo disculpas a la persona calumniada. Sumergirse en agua nos puede limpiar el cuerpo, pero no va a eliminar lo que quedó flotando en el aire por nuestras palabras.

Si vamos a decir algo de otra persona lo mejor es pensar antes en los tres filtros de Aristóteles. El primero es si estamos realmente seguros de los que vamos a decir sea verídico. El segundo es si algo bueno eso que diremos de la persona. Y el tercero si tiene utilidad lo que decimos. Si no pasamos esos filtros, es mejor mantenernos callados.

En los tiempos que corren además de nunca pensar en esos filtros, es difícil hacerse un momento para mirarnos al espejo y reconocer si estamos con problemas de salud, muy a diferencia de que nos sobra para hablar lashón hará.

Quiera D´s que este Shabat empecemos a hablar más lashón tov y reconozcamos las señales que nuestro cuerpo nos da para ser un poco más sanos tanto física como espiritualmente.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

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