Al
leer esta Parashá que se lee justo antes de Purim no deja de darme vueltas en la
cabeza la idea del korban todá, la ofrenda de agradecimiento.
Según el Talmud una persona que estuvo presa o secuestrada debe
llevarlo.
El
Pueblo de Israel estuvo preso de un destino cuando el malvado Hamán quiso
destruirlos.
Pero como ocurrió históricamente, no fue ni “suerte” ni “lotería”,
sino el poder de Dios lo que permitió a nuestro pueblo
sobrevivir.
Dios no nos sacó de la esclavitud de Egipto para dejarnos morir en
manos de Hamán.
Como vimos en la Parashá anterior el tiempo que le dedicamos a la
Tefilá también sirve como korban.
En
este Purim que la lectura de la Meguilá Esther sea nuestro agradecimiento a Dios
por haber sobrevivido y una forma de recordar que por más que Hamán haya muerto,
su espíritu continúa haciendo de las suyas.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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