lunes, 17 de marzo de 2014

Vaikra

Resulta interesante cuando leemos esta Parashá la pregunta si no resulta cruel o perverso asesinar un animal para expiar nuestros pecados.
Para responder esta pregunta debemos enfocarnos en dos aspectos muy importantes.
El primero es ¿acaso no matamos animales para comer? Lógicamente que esto no nos resulta cruel y además es algo necesario para vivir.
Inclusive hay quienes aplauden a los cazadores que lo hacen por deporte.
El segundo aspecto y a la vez tal vez es más importante para entender es situarnos en la época en los que se realizaban. Recordemos que los alimentos son bienes escasos y al ofrecer un animal a Dios uno lo que está haciendo es reducir su posibilidad de alimentarse. Ahí está el verdadero sacrificio. Uno expía quitándose el alimento de la boca, el motor de nuestro cuerpo.
Por eso Dios no nos exigía a todos por igual. Para quién podía tenía que entregar un animal de cuatro patas, sea vaca, cabra u oveja. Para quién, en términos modernos sería de clase media, un ave y para los más pobres un poco de harina.
Con la destrucción del Templo estos sacrificios fueron cambiados por la oración. ¿Y qué sacrificio hacemos con unos rezos? Estamos sacrificando parte del bien más escaso y preciado que nos dio Dios: el tiempo.
Recordémoslo antes de pecar. El tiempo que tenemos es limitado y el daño que podemos causar con una transgresión puede durar para siempre.
Shabat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario