lunes, 24 de marzo de 2014

Tazriá

Entre tantas leyes sobre purificación que aparecen en esta Parashá hay un pasuk que parece quedar perdido en el medio y es de suma importancia. El del pacto de Abraham.

“Al octavo día, el prepucio será circuncidado”.

Mucha gente considera este acto como una mutilación. El Judaísmo lo considera un pacto con Dios.

¿Cuál es la diferencia?

Para que exista mutilación deben darse dos procesos a la vez: que un miembro se extirpado y que exista daño psicológico por el hecho.

Con el brit milá sólo se corta un pequeño pedazo de piel llamado prepucio para simbolizar el pacto. No hay daño psicológico. Por consiguiente no es mutilación.

También resulta sorprendente que sea recién al octavo día y no apenas nace cuando se procede a realizarlo.

La respuesta que dan nuestros sabios es que el recién nacido debe haber transitado por lo menos una vez el Shabat.

Recordemos el pacto de Abraham y la santificación del Shabat.

Por el primero salimos de la esclavitud de Egipto, por el segundo, seguimos siendo libres.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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