Entre tantas leyes sobre
purificación que aparecen en esta Parashá hay un pasuk que parece quedar
perdido en el medio y es de suma importancia. El del pacto de Abraham.
“Al octavo día, el prepucio
será circuncidado”.
Mucha gente considera este
acto como una mutilación. El Judaísmo lo considera un pacto con Dios.
¿Cuál es la diferencia?
Para que exista mutilación
deben darse dos procesos a la vez: que un miembro se extirpado y que exista
daño psicológico por el hecho.
Con el brit milá sólo se
corta un pequeño pedazo de piel llamado prepucio para simbolizar el pacto. No
hay daño psicológico. Por consiguiente no es mutilación.
También resulta sorprendente
que sea recién al octavo día y no apenas nace cuando se procede a realizarlo.
La respuesta que dan
nuestros sabios es que el recién nacido debe haber transitado por lo menos una
vez el Shabat.
Recordemos el pacto de
Abraham y la santificación del Shabat.
Por el primero salimos de la
esclavitud de Egipto, por el segundo, seguimos siendo libres.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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