Esta semana leemos que “Los
descendientes de Reuvén y de Gad tenían un número de animales extremadamente
grande, y vieron que las regiones de Iazer y Guilad eran buenas para el ganado.”
(Bamidbar 32:1)
¿Qué los llevo a semejante pedido?
Consideraban que la Tierra de Israel no tenía
suficiente pastura para sus rebaños.
Esto puede interpretarse como anteponer lo económico
por sobre lo espiritual. Estas dos tribus pensaron en primer lugar sobre su
beneficio económico en vez de pensar en su bienestar espiritual.
Moshé compara esta petición con lo sucedido con los
espías: “Fueron hasta el valle del Racimo para ver la tierra, pero
entonces disuadieron a los israelitas de venir a la tierra que Di-s les dio.”
(Bamidbar 32:9)
Les recordó también las
consecuencias de esas acciones: “Ahora tratan de tomar los lugares de sus
padres como banda de pecadores, y traer aún más de la ira de Di-s contra Israel.”
(Bamidbar 32:14)
Sólo cuando Moshé comprendió que también pelearían
por las otras tribus para entrar a Israel aceptó su petición. “Cuando
la tierra esté entonces conquistada delante de Di-s, ustedes pueden retornar [a
su hogar], y estarán libres de cualquier obligación delante de Di-s e Israel.
Entonces esta tierra será de ustedes como propiedad permanente delante de Di-s.”
(Bamidbar 32:22)
En la actualidad, lamentablemente, casi nadie pelea
por el beneficio de otro. Piensan en su propio beneficio, que el dinero es algo
que da poder, prestigio y admiración. Esto es una falacia porque en este mundo
estamos de paso. El dinero es un medio para obtener algo y no un fin.
Al acercarse los Iamin Noraim vemos como muchos
hacen su donación porque piensan que con dinero limpian sus almas de las malas
acciones que hacen durante el resto de los días. Por un lado, estas acciones
son necesarias porque las kehilot se mantienen gracias a ello, pero por el
otro, ¿no es alto el costo a nivel espiritual? Lamentablemente sí.
Muchos alardean que el dinero no hace la felicidad
pero que sin él no somos felices. Grave error. Podemos ser felices sin tener un
centavo. Di-s nos dio el don de la vida y cuando nacemos lo hacemos sin dinero ni
posesiones y cuando morimos no nos llevamos nada.
Recordémoslo siempre. Con dinero podemos comprar el
medio de transporte más lujoso pero sólo aquellos que ponen lo espiritual, y
eso no significa dejar de generar dinero, por encima de todo pueden subir al
tren de la vida cuyo conductor es Di-s.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario