miércoles, 11 de julio de 2018

Matot-Masei


Esta semana leemos que “Los descendientes de Reuvén y de Gad tenían un número de animales extremadamente grande, y vieron que las regiones de Iazer y Guilad eran buenas para el ganado.” (Bamidbar 32:1)

¿Qué los llevo a semejante pedido?

Consideraban que la Tierra de Israel no tenía suficiente pastura para sus rebaños.

Esto puede interpretarse como anteponer lo económico por sobre lo espiritual. Estas dos tribus pensaron en primer lugar sobre su beneficio económico en vez de pensar en su bienestar espiritual.

Moshé compara esta petición con lo sucedido con los espías: “Fueron hasta el valle del Racimo para ver la tierra, pero entonces disuadieron a los israelitas de venir a la tierra que Di-s les dio.” (Bamidbar 32:9)

Les recordó también las consecuencias de esas acciones: “Ahora tratan de tomar los lugares de sus padres como banda de pecadores, y traer aún más de la ira de Di-s contra Israel.” (Bamidbar 32:14)

Sólo cuando Moshé comprendió que también pelearían por las otras tribus para entrar a Israel aceptó su petición. “Cuando la tierra esté entonces conquistada delante de Di-s, ustedes pueden retornar [a su hogar], y estarán libres de cualquier obligación delante de Di-s e Israel. Entonces esta tierra será de ustedes como propiedad permanente delante de Di-s.” (Bamidbar 32:22)

En la actualidad, lamentablemente, casi nadie pelea por el beneficio de otro. Piensan en su propio beneficio, que el dinero es algo que da poder, prestigio y admiración. Esto es una falacia porque en este mundo estamos de paso. El dinero es un medio para obtener algo y no un fin.

Al acercarse los Iamin Noraim vemos como muchos hacen su donación porque piensan que con dinero limpian sus almas de las malas acciones que hacen durante el resto de los días. Por un lado, estas acciones son necesarias porque las kehilot se mantienen gracias a ello, pero por el otro, ¿no es alto el costo a nivel espiritual? Lamentablemente sí.

Muchos alardean que el dinero no hace la felicidad pero que sin él no somos felices. Grave error. Podemos ser felices sin tener un centavo. Di-s nos dio el don de la vida y cuando nacemos lo hacemos sin dinero ni posesiones y cuando morimos no nos llevamos nada.

Recordémoslo siempre. Con dinero podemos comprar el medio de transporte más lujoso pero sólo aquellos que ponen lo espiritual, y eso no significa dejar de generar dinero, por encima de todo pueden subir al tren de la vida cuyo conductor es Di-s.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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