En esta Parashá están las
instrucciones para construir el Mishkan que acompañó al Pueblo de Israel durante
su travesía por el desierto.
Lo primero que indica Dios
es “tomar una donación” en vez de “dar una donación”. Si bien se pueden
interpretar de la misma forma, el verbo dar implica “tomar” lo que está a
nuestro alcance y donarlo. Mientras que “tomar” significa fijarse en la
necesidad y recién ahí seleccionar lo que se va a “dar”.
Este pequeño juego semántico
trae aparejado el concepto de tzedaká
que me trae aparejado una frase del Talmud que dice que si bien el ternero
desea beber, la madre desea alimentarlo aún más.
Dios por supuesto que no
necesita la donación pues ha creado el mundo y todo le pertenece pero con el
pedido de que tomemos una donación se pone al nivel del ternero para que
nosotros tengamos realmente ganas de alimentar su santuario mediante la
donación.
Además la idea de que el
Pueblo desea donar genera una idea de pertenencia y fidelidad hacia el
resultado de la donación.
Cada cual donaba lo que podía
y como podía porque aún en nuestros días diez centavos no hacen más pobre a
quien ya está sumido en la pobreza total y la satisfacción por haber
contribuido a una causa tiene un valor espiritual que supera infinitamente al
valor material del objeto entregado.
Por tal motivo Dios nos da
quince materiales dentro de los cuales están el oro, la plata, especias y
piedras preciosas. Todos podían contribuir de alguna manera.
Entonces recordemos siempre
que a pesar que al tzedaká es una mitzvá, debemos realmente sentir placer al
hacerlo y comprometernos. No vaya a pasarnos como a los líderes de las tribus y
perdamos no sólo una letra, sino en nuestro caso, la oportunidad de sentirnos
espiritualmente al mismo nivel que aquellos que tomaron la donación para el
Mishkan.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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