miércoles, 1 de noviembre de 2017

Vaierá

Como sucede en las Parashot del Libro Bereshit hay demasiada enseñanza enmarcada dentro del comienzo de nuestra historia.
Una enseñanza importante que se repite a lo largo del texto de esta semana es la acción de “dar”.
El primer momento en donde Abraham es un dador es justo después de su Brit Milá. “Di-s se le apareció a [Abraham] en las planicies de Mamré mientras él estaba sentado a la entrada de la tienda en la parte más calurosa del día” (Bereshit 18:1). “[Abraham] alzó los ojos y vio a tres extraños de pie a una corta distancia de él. Cuando [los] vio desde la entrada de su tienda, corrió a saludarlos, inclinándose hasta el suelo”. (Bereshit 18:2).
Estaba en compañía de Di-s cuando tres forasteros se acercan a su tienda. Se levanta, a pesar de su dolor, y sale a saludarlos para darles alojamiento y comida. Es la primera vez que se menciona ajnasat orjim (hospitalidad) desde que el mundo fue creado.
Cuando estaba con Di-s Abraham estaba recibiendo compañía. Cuando salió en busca de los extraños la estaba dando.
El segundo momento en donde es dador es en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Podemos discutir si la cantidad de gente justa que pedía Abraham para no destruirlas era demasiada pero la idea es otra. ¿Qué tiene que ver el "dar"? Indirectamente no es Abraham el que da, sino que le pide a Di-s que "de" otra oportunidad.
Y el tercer momento fue la akedat Itzjak (la atadura de Itzjak). Pongámonos un momento en esa situación y pensemos si sacrificaríamos a nuestros hijos. La respuesta unánime sería no. Con este acto Abraham daba su vida a Di-s ya que nuestros hijos son la prolongación de nuestros días.
Uno siempre daría la vida por sus hijos pero siendo hijos de Di-s ¿la sacrificaríamos por nuestro Padre? Abraham sí.
Por eso si uno no siente placer en dar a veces es mejor pecar de egoísta porque quien lo recibe nota la falta de intensión.
Pero si actuamos como Abraham y somos dadores por naturaleza, la satisfacción será doble. En primer lugar, nos sentiremos felices de haber dado y en segundo, la persona que lo recibe será feliz porque se dará de nuestro accionar.
Debemos ser agradecidos al momento de dar ya que estamos en la situación de poder entregar algo nuestro y no en la desesperación de necesitar recibir.
Di-s nos dio la vida que es algo inmensurable. A nosotros ¿qué nos cuesta emularlo? Pensemos en la expresión de quien lo recibe. Pensemos en nuestra expresión. Ahora dejemos de pensar y empecemos a dar.
No es necesario que sea algo material ni que sea hacia otra persona. Te propongo que el próximo Shabat te des un poco de tu tiempo para acompañarnos en comunidad a santificar el día de descanso de quien nunca se cansa de dar.
Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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