Como sucede en las Parashot del Libro Bereshit hay
demasiada enseñanza enmarcada dentro del comienzo de nuestra historia.
Una enseñanza importante que se repite a lo largo
del texto de esta semana es la acción de “dar”.
El primer momento en donde Abraham es un dador es
justo después de su Brit Milá. “Di-s se le
apareció a [Abraham] en las planicies de Mamré mientras él estaba sentado a la
entrada de la tienda en la parte más calurosa del día” (Bereshit 18:1). “[Abraham] alzó los ojos y vio a tres extraños de pie a una
corta distancia de él. Cuando [los] vio desde la entrada de su tienda, corrió a
saludarlos, inclinándose hasta el suelo”. (Bereshit 18:2).
Estaba en compañía de Di-s cuando tres forasteros
se acercan a su tienda. Se levanta, a pesar de su dolor, y sale a saludarlos
para darles alojamiento y comida. Es la primera vez que se menciona ajnasat
orjim (hospitalidad) desde
que el mundo fue creado.
Cuando estaba con Di-s Abraham estaba recibiendo
compañía. Cuando salió en busca de los extraños la estaba dando.
El segundo momento en donde es dador es en la
destrucción de Sodoma y Gomorra. Podemos discutir si la cantidad de gente justa
que pedía Abraham para no destruirlas era demasiada pero la idea es otra. ¿Qué
tiene que ver el "dar"? Indirectamente no es Abraham el que da, sino
que le pide a Di-s que "de" otra oportunidad.
Y el tercer momento fue la akedat Itzjak (la
atadura de Itzjak). Pongámonos un momento en esa situación y pensemos si
sacrificaríamos a nuestros hijos. La respuesta unánime sería no. Con este acto
Abraham daba su vida a Di-s ya que nuestros hijos son la prolongación de
nuestros días.
Uno siempre daría la vida por sus hijos pero siendo
hijos de Di-s ¿la sacrificaríamos por nuestro Padre? Abraham sí.
Por eso si uno no siente placer en dar a veces es
mejor pecar de egoísta porque quien lo recibe nota la falta de intensión.
Pero si actuamos como Abraham y somos dadores por
naturaleza, la satisfacción será doble. En primer lugar, nos sentiremos felices
de haber dado y en segundo, la persona que lo recibe será feliz porque se dará
de nuestro accionar.
Debemos ser agradecidos al momento de dar ya que
estamos en la situación de poder entregar algo nuestro y no en la desesperación
de necesitar recibir.
Di-s nos dio la vida que es algo inmensurable. A nosotros
¿qué nos cuesta emularlo? Pensemos en la expresión de quien lo recibe. Pensemos
en nuestra expresión. Ahora dejemos de pensar y empecemos a dar.
No es necesario que sea algo material ni que sea
hacia otra persona. Te propongo que el próximo Shabat te des un poco de tu
tiempo para acompañarnos en comunidad a santificar el día de descanso de quien
nunca se cansa de dar.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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