miércoles, 29 de noviembre de 2017

Vaishlaj

Yaakov retorna y debe enfrentar la furia de su hermano. Para lograrlo idea una téctica militar similar a la que Sun Tzu escribiría en El Arte de la Guerra mucho tiempo después.

“Yaakov estuvo muy atemorizado y afligido. Dividió a las personas que lo acompañaban en dos campamentos, junto con las ovejas, el ganado y los camellos” (Bereshit 32:8). “Dijo: “Si Esav viene y ataca un campamento, al menos el otro campamento sobrevivirá””.(Bereshit 32:9)

Es entonces cuando queda solo que tiene la lucha con el ángel y recibe el nombre de Israel. Con ese nombre se cierra el ciclo espiritual. El ángel “Entonces bendijo [a Yaakov]” (Bereshit 32:30). A partir de este momento Yaakov podía decir que tenía todo.

Llega entonces el momento de enfrentar a su hermano. Quien había “peleado con Di-s” debía pasar la prueba de “pelear contra su propia sangre”.

Los dos hermanos se encuentran. Frente a frente. “Esav corrió al encuentro de ellos. Abrazó [a Yaakov], y echándose sobre los hombros de él, lo besó. [Ambos] lloraron”. (Bereshit 33:4). De acuerdo al Midrash Esav quiso morder a Yaakov y Di-s convirtió el cuello de Yaakov en mármol. Esav entonces se rompió los dientes. Si vemos el texto en hebreo hay unos puntos encima de este pasuk simbolizando los dientes rotos de Esav.

Esav le dice a Yaakov: “Tengo mucho hermano mío. Que lo tuyo siga siendo tuyo”. (Bereshit 33:9). Pero, ¿qué es tener mucho? ¿Es tener suficientes cosas materiales para satisfacernos durante el día? ¿es tener nuestra billetera llena para comprarnos todo lo que queremos? ¿es acaso la capacidad de poder obtener todo lo material que querramos? Libros, amigos y posesiones se pueden comprar. Sabiduría, amistad y fe en Di-s no son mensurables en dinero.

Yaakov sabiamente responde “Di-s ha sido benevolente conmigo, y tengo todo”. (Bereshit 33:11) Tener todo es semejante a decir soy un ser rico espiritualmente porque materialmente estoy satisfecho.

Si tengo mucho voy siempre a querer más. Si tengo todo, ¿qué más puedo pedir? Tengo lo que necesito.

El Midrash anterior nos enseña que cuando intentamos sobreponer lo material a lo espiritual, porque seamos sinceros, necesitamos de las dos cosas, nuestro mundo material tiende a romperse como los dientes de Esav.

Tenemos que lograr un equilibrio para ser como Yaakov. Él tenía materialmente todo lo que quería, pero estaba unos cuantos pasos más adelante que su hermano en reconocer lo que no se compra con dinero: familia y amor a Di-s, que para él eran los valores más importantes.

Hagamos un balance de nuestra vida y preguntémonos qué tenemos. Si tenemos mucho, pensemos qué nos falta para poder decir que tenemos todo. Y si sentimos que tenemos todo agradezcámosle a Di- por hacernos semajantes a Yaakov. Él fue el padre de las Doce Tribus. Nosotros, de nuestro futuro.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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